15 de enero de 2026
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Pilares del impulso ganadero en la Cuenca del Salado

La Cuenca del Salado atraviesa nuevamente un episodio de exceso hídrico, pero, según Ricardo Orazi, propietario de la cabaña La Pastoriza, no se trata de un fenómeno nuevo. Históricamente la cuenca alterna inundaciones y sequías, y aun así mantiene un stock promedio de entre ocho y diez millones de vacas, lo que la convierte en un pilar de la cría bovina del país.

En su intervención en el programa Chacra Agro Continental, Orazi destacó que hoy existe un avance tecnológico que ha cambiado el manejo ganadero. Señaló que antes no había alternativas frente a pérdidas invernales y que actualmente se dispone de herramientas como la siembra directa, los alambres eléctricos y, sobre todo, la producción de reservas forrajeras.

Más de 5,5 millones de hectáreas productivas en la Cuenca del Salado están afectadas por las inundaciones, que la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) calificó como el episodio más grave en muchos años. Las pérdidas económicas se estiman en alrededor de 2.000 millones de dólares.

A pesar de la coyuntura, Orazi valoró el papel de los cabañeros en la mejora del rodeo: “Trabajamos para generar animales adaptados a la zona, nacidos y criados en la cuenca”. Subrayó que la evolución genética es visible en los remates: antes los lotes eran desparejos y hoy predominan lotes de calidad en la región.

Cuenca del Salado: “la columna vertebral de la ganadería”

Respecto de cómo mejorar los índices reproductivos, Orazi explicó que se requiere buen manejo y la incorporación de personal calificado —asesores, veterinarios e ingenieros—. Advirtió que la principal limitación aparece al final del invierno, cuando escasea el pasto, por lo que consideró esencial invertir en producción de forraje y en reservas.

También reconoció que existen realidades distintas dentro de la cuenca, a la que definió como “la columna vertebral de la ganadería argentina”. Indicó que los campos alquilados suelen trabajar de forma más rudimentaria, mientras que los establecimientos propios muestran mejoras continuas y una mayor demanda de genética e inseminación.

Pese a los problemas climáticos, Orazi se mostró optimista sobre el corto plazo: anticipó que la Cuenca del Salado mejorará notablemente en los próximos meses y afirmó que cuando los precios suben la inversión acompaña. Desde su rol en la Asociación Argentina de Angus, percibe un crecimiento sostenido en las razas británicas.

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