La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán provocó el lunes una reacción inmediata en los mercados internacionales: los principales futuros estadounidenses cayeron más de 1% al inicio y el precio del petróleo se incrementó, aunque ambos indicadores mostraron cierta estabilización a lo largo de la jornada.
En Asia, los futuros del S&P 500 y del Dow Jones bajaron cerca de 0,8% en la mañana en Bangkok, marcando una tendencia negativa en la región. El Nikkei 225 de Japón llegó a perder más del 2% en las primeras horas y se situó alrededor de 1,5% a la baja al mediodía, en 57.981,54 puntos. En Hong Kong, el Hang Seng retrocedía un 1,6% hasta 26.215,91 puntos, mientras que el compuesto de Shanghai se mantenía estable en 4.163,01.
El impacto se extendió al resto de Asia: el índice de referencia de Taiwán cayó un 0,6% y el de Singapur un 1,9%. En Bangkok, el SET retrocedió un 2,1%. El S&P/ASX 200 de Australia bajó un 0,3% a 9.173,50 puntos. Las operaciones en Corea del Sur permanecieron suspendidas por un feriado local.
La incertidumbre generada por el conflicto impulsó la demanda de activos refugio y elevó el precio del oro. El metal mostró importantes ganancias, considerándose un resguardo en escenarios de volatilidad.
En el mercado petrolero, los contratos de referencia llegaron a subir hasta un 13% ante el temor a una interrupción en el suministro tras los ataques y el cierre del estrecho de Ormuz, por donde circula alrededor del 20% del crudo mundial. El West Texas Intermediate (WTI) avanzó 7,3% hasta los USD 71,94 el barril en la primera jornada. En distintos reportes, el oro se señaló en torno a USD 5.370 la onza (con referencias que indican USD 5.357,53 y USD 5.371 en distintos momentos).
En el mercado de divisas, el dólar estadounidense se fortaleció y el franco suizo mostró ligeros avances frente a las principales monedas. El euro cedió un 0,3% y el yen japonés cayó un 0,2% frente al dólar. El dólar australiano y el yuan se depreciaron en un contexto general de aversión al riesgo. Los bonos soberanos de Australia y Nueva Zelanda, considerados refugio local, ganaron terreno al inicio de sus sesiones.
La tensión en Medio Oriente llegó en un momento de alta sensibilidad para las bolsas, que recientemente sufrieron su mayor caída mensual desde abril.
“Los ataques liderados por Estados Unidos en Irán han impulsado los precios del petróleo y reavivado el riesgo geopolítico”, señaló Adam Hetts, jefe global de Multi-Activos en Janus Henderson.
“Por ahora, los mercados descuentan un conflicto limitado, pero si la escalada se prolonga, el impacto puede ser mayor. En estos momentos, la diversificación y la visión de largo plazo son esenciales”, añadió.
Según Bloomberg Economics, un cierre prolongado del estrecho de Ormuz podría empujar el precio del petróleo hasta los USD 108, con efectos directos sobre la inflación global. El tráfico de petroleros ya está prácticamente detenido y, según reportes, tres barcos fueron atacados cerca del Golfo Pérsico, lo que eleva el temor a una escasez de suministro.
Irán, por su parte, afirmó que no busca cerrar formalmente el paso, pero las alteraciones en las rutas y el encarecimiento de los seguros ya elevan los costos del flujo de crudo.
“La situación complica aún más un momento frágil para los mercados, que ya estaban nerviosos por la inteligencia artificial y posibles tensiones en el crédito”, advirtió Dec Mullarkey, director en SLC Management. El aumento de los precios de las materias primas podría obligar a ventas adicionales de acciones si los inversores reducen su exposición al riesgo.
Ajay Rajadhyaksha, jefe global de investigación de Barclays, afirmó que todavía no es momento de comprar la baja: “El riesgo-recompensa no parece atractivo. Si las acciones caen más de 10%, será hora de comprar, pero aún no”.
(Con información de AFP y EFE)

