La temporada de verano suele presentar dos condiciones clave que conviene tener en cuenta: la exposición solar intensa y la presencia de insectos. Por ello, especialistas explican cuál debe aplicarse primero entre el protector solar y el repelente para mantener la salud al aire libre.
Con las altas temperaturas aumentan las quemaduras solares y las molestias por picaduras. Elegir los productos adecuados y aplicarlos en el orden correcto es esencial para proteger la piel y reducir el riesgo de reacciones o picaduras. Tanto dermatólogos como organismos oficiales señalan que la forma de uso de protector solar y repelente influye directamente en la eficacia de ambos.
En esta época en la que más gente pasa tiempo al aire libre surgen dudas frecuentes sobre el cuidado cutáneo. Una de las preguntas más habituales es cuál de los dos productos debe ponerse primero y cómo combinarlos sin disminuir su efectividad frente a los rayos UV y los insectos.
¿Qué se debe aplicar primero: protector solar o repelente?
La consulta sobre el orden de aplicación es común. Según Daniela Lopéz (conocida en redes como Dadatina y dedicada a la educación sobre el cuidado de la piel), el primer paso es aplicar el protector solar sobre la piel limpia. “Se recomienda esperar unos 10 minutos para que el producto se absorba y forme la barrera frente a la radiación UV”, explicó. Esa pausa ayuda a que el protector cumpla su función correctamente.
Transcurrido ese tiempo, corresponde aplicar el repelente en las zonas expuestas donde puede haber contacto con insectos. No respetar esta secuencia puede disminuir la eficacia de ambos productos. Las indicaciones de especialistas coinciden con la información de entidades oficiales que advierten que la superposición prematura o un uso incorrecto afectan la protección.
Recomendaciones oficiales sobre el uso de protector solar
El Ministerio de Salud de la Nación y otras autoridades sanitarias recomiendan volver a aplicar el protector solar después de cada baño, al menos cada dos horas y siempre que haya sudoración intensa o actividad física. Aconsejan evitar la exposición solar entre las 10 y las 16 horas, proteger a los niños con sombrillas o carpas y no exponer al sol directo a menores de un año.
Antes de usar cualquier producto es fundamental leer el rótulo y seguir las advertencias. El protector debe cubrir las zonas sensibles como orejas, cuello, nariz, empeines y manos, aplicándose al menos media hora antes del contacto directo con el sol. Complementar con gorra, sombrero y protector labial ayuda a reducir el daño por rayos ultravioleta.


