La Diócesis de Quilmes organizó la 13a edición de la Cena de Nochebuena 2025 en la Catedral, donde más de 200 personas solas o en situación de calle compartieron un momento especial mientras esperaban la Navidad, bajo la consigna «Una mesa para todos, todos, todos».
El objetivo de la iniciativa fue que «nadie reciba la Navidad solo», y se llevó a cabo gracias a donaciones económicas y en especie.
En su mensaje navideño, el obispo Carlos Tissera afirmó que, a pesar de las dificultades, «estamos felices. Hay lugar para la alegría en el corazón. El centro de esta celebración es Jesús, el Niño de Belén. Porque Dios está con nosotros; es el Emmanuel».
Pidió que «nadie nos robe esta alegría», reconociendo motivos de preocupación, tristeza y agobio, pero recordando la fe cristiana: la convicción de que Jesús ha nacido, dio su vida por nosotros, nos salvó y vive en medio del pueblo. Destacó la alegría de creer: que Él conoce nuestros dolores, perdona siempre, nos habla en la Palabra y nos une en comunión. «Que nadie nos quite la alegría de saber que Dios nos ama», dijo.
Anunció además el cierre de la Puerta Santa, que el Papa Francisco había abierto la pasada Navidad. Señaló que este año santo fue un tiempo de esperanza y que el camino de la Iglesia de Quilmes se vivió de forma sinodal. Esta Navidad, señaló, es una celebración de la comunión: «La mesa está tendida para que compartamos el pan de la Vida, de la Verdad, de la Justicia y de la Paz: Jesús es comunión».


