El precio de la carne subió 8% en el último mes y la Sociedad Rural Argentina (SRA) difundió un decálogo que sostiene que esa alza está en una etapa inicial. A esos factores se sumarían en 2026 nuevos impulsos que podrían acentuar la tendencia.
Por un lado, una menor faena limitaría la oferta; por el otro, un aumento de las exportaciones aumentaría la demanda, especialmente si se concreta la cuadruplicación o incluso quintuplemento de la cuota que ingresa a Estados Unidos con arancel reducido, hasta 100.000 toneladas anuales. Esto forma parte de una reconfiguración exportadora destinada a buscar mercados que paguen más que China, como Indonesia, Japón, Corea, Vietnam y Dubái, destinos que mejorarían el valor por tonelada.
El incremento de precios no es un fenómeno exclusivamente argentino: el mayor costo de la hacienda afecta también a los principales productores mundiales de carne vacuna, como lo muestra el gráfico que acompaña la nota.
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La reducción del stock vacuno responde en parte a la sequía de los últimos años, que llevó a una mayor faena. Los elevados niveles de faena y exportación durante 2025 impidieron iniciar la recomposición del rodeo. Los buenos precios pusieron a muchos productores frente a la disyuntiva de vender ahora, aprovechando el valor de la hacienda, o retener vientres para no reducir la capacidad de producción futura.
“Este año el consumo interno per cápita rondará los 52 kilos y las exportaciones, las 900.000 toneladas equivalente res con hueso, con una faena de cerca de 13,5 millones de cabezas. Para 2026 estamos previendo que la faena se retraiga a 12 millones de animales”, dijo Georges Breitschmitt, productor agropecuario, economista y presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) en representación de Coninagro, una de las entidades de la Mesa de Enlace rural.
En una entrevista con el suplemento +Producción del diario La Mañana de Neuquén, Breitschmitt estimó que la faena podría caer en alrededor de un millón y medio de cabezas, más del 10%, cuyo efecto sobre la oferta se vería parcialmente compensado por un aumento del peso medio de los animales, tendencia que ya se estaría registrando.
En el frente de la demanda, Breitschmitt afirmó que el acuerdo comercial con Estados Unidos se maneja “bajo siete llaves”, pero que, según exportadores, las toneladas suplementarias serían unas 80.000, además de las 20.000 actuales, totalizando 100.000 toneladas. Se esperaba un anuncio en diciembre, aunque ahora circula que podría concretarse en el primer trimestre de 2026.
En sentido contrario, China anunciaría a más tardar el 26 de enero medidas de “salvaguarda” para su mercado, que hasta ahora concentra alrededor del 70% del volumen de las exportaciones argentinas de carne. Ese comercio está mayoritariamente compuesto por carne de vaca para conserva y elaboración, que recibe precios significativamente inferiores a los de los cortes destinados a otros mercados.
En busca de precio y calidad
Breitschmitt señaló que es probable que China implemente cuotas por país por un período de tres años. Los exportadores argentinos esperan que la cuota asignada sea generosa; lo que exceda esa cuota quedaría sujeto a aranceles mucho más altos, en protección de la industria ganadera china.
La decisión resulta llamativa dado el amplio déficit comercial bilateral acumulado entre Argentina y China desde 2008, que podría superar los 100.000 millones de dólares en los primeros meses de 2026. Un estudio del Observatorio Pyme del Grupo Techint indicó además que el 37% de las pymes fabriles argentinas consultadas considera que el aumento de importaciones es un riesgo existencial y que el 73% identifica a China como la principal amenaza importadora.
Breitschmitt explicó que parte del volumen que hoy va a China anteriormente se destinaba a Rusia. Si se abren las 100.000 toneladas hacia Estados Unidos, el mercado se reconfigurará y es probable que parte del volumen que va a China se redirija a otros destinos. Según dijo, ya se están consiguiendo mejores precios en esos mercados. El IPCVA trabajará en 2026 para terminar de abrir mercados que pueden cambiar la dinámica, como Indonesia, Japón, Corea y Vietnam, y a fines de enero prevé visitar Dubái, “un mercado de calidad”.
De las más de 300.000 toneladas que se envían a China, solo unas 2.000 corresponden a carne de alta calidad (aproximadamente el 0,66%). Para mejorar ese perfil y compensar una posible caída en volumen, la estrategia incluirá salir de los mercados concentrados en Shanghái y Pekín y promover la carne argentina en otras ciudades chinas.
La búsqueda de mercados de mayor precio y calidad también abarcará Israel (por la demanda kosher), Europa y Estados Unidos, donde la intención es mejorar la composición de las exportaciones actuales, ya que hoy casi el 80% de la carne argentina que entra a ese país se destina a la elaboración de hamburguesas.


