Río Cuarto vivió un año destacado: en noviembre, Estudiantes consiguió el ascenso a la Primera División después de cuatro décadas, y recientemente el estadio del club fue escenario de un evento solidario en el que participó Pablo Aimar, ídolo local y actual ayudante de campo de Lionel Scaloni en la selección argentina.
La presencia de Aimar, de 46 años, fue un aporte central en “El Deporte Nos Une”, una jornada destinada a recaudar fondos para la Fundación ALMA, la Fundación Dignamente y el Hogar No Estarán Solos, organizaciones dedicadas al trabajo social en la región de Córdoba.
Durante el evento benéfico, Aimar no solo atrajo la atención por su figura, sino que también marcó un gol que recordó su calidad como jugador. En la acción más festejada, recibió el balón, lo dominó con un toque y definió con una vaselina sobre el arquero, provocando aplausos entre los asistentes. El partido incluyó a futbolistas en actividad y a retirados, lo que potenció el espíritu de encuentro comunitario.
Además de Aimar, la iniciativa reunió a figuras como Guido Herrera, Julio Buffarini, Siro Rosané, Gonzalo Maffini, Héctor Bracamonte, Iker Zufiaurre, Daniela Pontel, César La Paglia, Julián Malatini y Franco Constanzo, entre otros, quienes se sumaron a la causa solidaria.
Aimar inició su formación en Estudiantes y permaneció allí hasta su pase a River Plate en la adolescencia, manteniendo siempre un vínculo cercano con Río Cuarto.
En un recuerdo reciente, el 23 de enero de 2018 volvió a vestir los colores de su ciudad durante 50 minutos en un partido de Copa Argentina frente a Sportivo Belgrano de San Francisco, un regreso muy celebrado. A lo largo de su carrera profesional ganó seis títulos con River, dos con Valencia, cinco con Benfica y uno con Johor Darul Takzim; además integró el cuerpo técnico que llevó a la selección argentina al título mundial junto a Lionel Scaloni, Roberto Fabián Ayala y Walter Samuel. En su etapa juvenil conquistó el Mundial Sub 20 en Malasia 1997 y los Sudamericanos juveniles en Chile 1997 y en Argentina 1999.
Más allá de lo deportivo, la jornada puso en evidencia el compromiso de exjugadores y referentes locales con causas sociales que trascienden el fútbol y fortalecen los lazos en la comunidad de Río Cuarto.
Fuera de sus logros en el campo, Aimar es reconocido por su humildad y por su interés en la formación educativa dentro del deporte. Su trabajo con las selecciones juveniles y su énfasis en los valores sustentan el reconocimiento que recibió en su ciudad: el club decidió bautizar la Ciudad Deportiva con el nombre de Pablo César Aimar.
“Ni en el mejor de mis sueños me imaginé que algo iba a llevar mi nombre. Hoy lo lleva un lugar donde miles de niños vienen a divertirse y a hacer amigos. Estoy muy orgulloso y muy emocionado”, afirmó entonces el exvolante, visiblemente conmovido.


