15 de enero de 2026
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Khamenei pide mano dura contra alborotadores en Irán

El líder supremo de Irán, Ali Khamenei, reconoció el descontento social por las protestas en distintas ciudades vinculadas a la crisis económica, pero advirtió que no se tolerará a quienes considere “alborotadores”.

El ayatolá afirmó que “el presidente y los altos funcionarios están trabajando para resolver” las dificultades económicas agravadas por las sanciones, y señaló que las protestas de comerciantes por esa situación son comprensibles.

Khamenei agregó que las autoridades deben dialogar con los manifestantes, pero que no tiene sentido conversar con los alborotadores, a quienes consideró necesario reprimir.

Dos organizaciones de derechos humanos informaron que al menos cuatro personas murieron el sábado en el oeste de Irán durante enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, y acusaron a la Guardia Revolucionaria de disparar contra la multitud.

Las protestas se prolongaron durante todo el sábado en varias ciudades, en el séptimo día de un movimiento iniciado por la indignación ante el encarecimiento del costo de la vida.

Lo que comenzó hace casi una semana por el aumento de precios y el estancamiento económico adquirió pronto un carácter político, con la participación de estudiantes universitarios y una diversificación de las demandas en distintas localidades.

Distintas agencias internacionales informaron que los disturbios dejaron al menos 12 muertos, entre ellos miembros de las fuerzas de seguridad, con incidentes letales reportados en lugares como Malekshahi, Harsin y Qom.

En Teherán y Darehshahr cientos de personas bloquearon calles y portaron armas, mientras que en Karaj manifestantes quemaron la bandera nacional y corearon consignas contra el régimen.

Las autoridades han declarado que no permitirán la desestabilización del país y han amenazado con reprimir a los considerados agitadores, aunque han mostrado un tono más conciliador frente a las demandas económicas.

La Unión Europea expresó su preocupación y pidió moderación al régimen iraní, según una portavoz de la primera ministra Kaja Kallas.

La frustración social se manifestó en actos de desobediencia civil: cientos de mujeres participaron en un maratón en la isla de Kish sin seguir el estricto código de vestimenta, y una banda tocó “Seven Nation Army” en las calles de Teherán, señales de recuperación de espacios públicos.

Comerciantes y vendedores también protestan por la imposibilidad de pagar alquileres tras el desplome del rial, en un contexto de inflación récord, alto desempleo y cortes de electricidad.

El presidente Masoud Pezeshkian propuso evacuar Teherán para aliviar la presión sobre los suministros de agua en medio de la peor sequía en más de 40 años.

El liderazgo iraní ha evitado medidas drásticas ante los desafíos internos. Analistas citados por CNN, entre ellos Mohammad Ali Shabani y Ali Vaez, advierten sobre un vacío de poder y sostienen que la sucesión de Jamenei podría cambiar el rumbo, con figuras como Mojtaba Khamenei o Hassan Khomeini mencionadas como posibles herederos.

En el plano internacional, la presión aumentó tras la advertencia del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre una posible intervención si Irán respondía con violencia letal contra los manifestantes.

La Agencia de Noticias de Activistas por los Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos, señaló que las protestas se habían extendido a 100 localidades en 22 provincias y recordó episodios previos con centenares de muertos o detenidos.

El régimen mantiene su apuesta por la producción militar y la reconstrucción de alianzas regionales mientras enfrenta la presión interna y las sanciones internacionales; el desarrollo de las protestas y la respuesta de las autoridades condicionarán el rumbo inmediato del país.

(Con información de AFP)

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