17 de julio de 2026
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Andy Burnham será líder laborista y primer ministro el lunes

El Partido Laborista confirmará este viernes a Andy Burnham como su nuevo líder en una conferencia extraordinaria, un paso que lo dejará en condiciones de convertirse el lunes en el próximo primer ministro del Reino Unido en reemplazo de Keir Starmer. Con una amplia mayoría parlamentaria, el partido garantiza su llegada al 10 de Downing Street, apenas cuatro semanas después de que Burnham regresara a la Cámara de los Comunes tras nueve años fuera.

A sus 56 años, Burnham será el séptimo primer ministro británico en una década, lo que evidencia la inestabilidad en el liderazgo político del país a pesar de la cómoda mayoría laborista en el Parlamento.

Conocido como el “Rey del Norte” por sus tres triunfos consecutivos como alcalde del Gran Manchester, Burnham no enfrentó rivales serios en la contienda interna: 379 de los 403 diputados laboristas apoyaron su candidatura y ningún legislador alcanzó las 81 nominaciones requeridas para presentar una alternativa.

Se trata de su tercer intento por liderar el partido, tras las derrotas en las primarias de 2010 frente a Ed Miliband y de 2015 ante Jeremy Corbyn.

Burnham fue diputado entre 2001 y 2017 y ocupó cargos ministeriales en gobiernos laboristas. En los últimos años consolidó su perfil público desde la alcaldía de Manchester, donde cultivó un estilo cercano al electorado y una notable presencia en redes sociales.

Dentro del bloque parlamentario laborista se considera que Burnham conecta mejor con la opinión pública que Starmer y que puede impulsar reformas más ambiciosas en servicios públicos y en la economía.

En una entrevista publicada en un podcast del exfutbolista Gary Lineker, Burnham definió sus prioridades: “Tenemos que dar a la gente un impulso. Tenemos que devolver a la población un sentido de esperanza y la sensación de que el país vuelve al buen camino”, dijo.

El Partido Laborista también espera que Burnham frene el avance de Reform UK, el partido de Nigel Farage, que aparece en cabeza en algunas encuestas de intención de voto de cara a las elecciones generales previstas para 2029.

La llegada de Burnham al liderazgo se produjo tras la salida de Keir Starmer, quien había llevado al laborismo de regreso al poder en julio de 2024 después de 14 años en la oposición, con una amplia victoria sobre los conservadores.

No obstante, la gestión de Starmer se vio afectada por dificultades políticas y controversias internas, entre ellas el nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Washington, un hecho señalado en informes por su vinculación con Jeffrey Epstein.

La presión sobre Starmer aumentó tras los malos resultados del partido en las elecciones locales y regionales de mayo, y se intensificó cuando Burnham ganó una elección parcial el 18 de junio que le permitió regresar al Parlamento y disputar el liderazgo.

Pocos días después, la mayoría de los diputados laboristas retiró su respaldo a Starmer y, el 22 de junio, el entonces primer ministro anunció su renuncia. Ese mismo día, Burnham recibió el apoyo público de decenas de legisladores durante su juramento como diputado, lo que señaló la intención del bloque parlamentario de promover su llegada al Gobierno.

Tras asegurar la conducción del partido, Burnham agradeció el respaldo de sus colegas y presentó las líneas principales de su proyecto político. “Estoy profundamente agradecido por el apoyo y la confianza de los diputados laboristas de todo el partido”, afirmó.

Definió su propuesta como un cambio de rumbo centrado en redistribuir el poder y orientar el desarrollo económico hacia la población: “Sacar el poder de Westminster, una economía rediseñada para la gente común y un buen crecimiento en cada código postal”, dijo.

Su iniciativa más destacada es ampliar la descentralización hacia las ciudades y crear un “No. 10 North” con sede en Manchester, con el objetivo de impulsar el desarrollo regional fuera de Londres.

Burnham asumirá el cargo después de reunirse con el rey Carlos III, y ha prometido respetar el programa electoral con el que el Partido Laborista ganó en 2024, descartando aumentos en los principales impuestos.

El nuevo primer ministro afronta importantes desafíos económicos: crecimiento moderado, altos costes del endeudamiento público, la necesidad de cubrir un déficit de 4.700 millones de libras en el plan de inversiones en defensa para los próximos cuatro años, y el debate sobre la reforma del sistema de bienestar.

También deberá gestionar cuestiones migratorias, como la llegada de personas por el Canal de la Mancha, la volatilidad de los precios de la energía vinculada a la guerra entre Estados Unidos e Irán y la incertidumbre derivada de la política exterior del presidente estadounidense Donald Trump.

(Con información de AFP)

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