La declaración de Rabat como Capital Mundial del Libro de la UNESCO para 2026 representa un reconocimiento internacional relevante para la capital de Marruecos. A partir de abril, Rabat asumirá este título tras Río de Janeiro, iniciando un año de actividades destinadas a promover la lectura y a situar la literatura en el centro del desarrollo social y cultural.
La UNESCO explicó que la elección responde al “claro compromiso” de la ciudad con el desarrollo literario, el empoderamiento de mujeres y jóvenes a través de la lectura y la lucha contra el analfabetismo en comunidades marginadas. Ese enfoque adquiere importancia en un contexto donde el acceso a la cultura escrita sigue siendo desigual en muchas regiones del continente africano.
Rabat cuenta con una industria editorial activa —con 54 editoriales— y acoge la tercera feria editorial más grande de África. Además, dispone de una red creciente de librerías independientes que extienden el acceso a los libros más allá del centro urbano. Estos elementos fueron destacados por la UNESCO como factores determinantes en la elección de la ciudad.
La programación prevista para 2026 incluirá un amplio programa literario a lo largo del año: clases magistrales, conferencias, maratones de lectura y otras actividades dirigidas a distintos públicos. Estas iniciativas buscan fomentar el hábito de la lectura, facilitar el intercambio de ideas y democratizar el acceso a la literatura como herramienta de cohesión social.
La ceremonia inaugural será uno de los momentos centrales, con la participación habitual de autores y personalidades del ámbito literario. Aunque los detalles específicos aún no se han hecho públicos, eventos anteriores han reunido voces internacionales y han servido para visibilizar tanto el talento local como el intercambio cultural.
La atención internacional y la presencia de escritores reconocidos contribuyen a consolidar la posición de Rabat como referente cultural en el mundo árabe y en África.
La designación trasciende lo estrictamente literario: Rabat ofrece una combinación de patrimonio histórico y vida urbana. Sus murallas de origen romano y otros elementos patrimoniales atestiguan su historia, y su perfil, menos orientado al turismo masivo que otras ciudades marroquíes, permite una experiencia más tranquila y auténtica.
La ciudad también muestra una convivencia entre tradición y modernidad, con mercados tradicionales y espacios culturales contemporáneos. La diversidad de su población se refleja en una oferta cultural amplia que abarca más ámbitos además de la literatura. Durante 2026, los visitantes podrán combinar la asistencia a grandes eventos internacionales con el descubrimiento de la vida cotidiana rabatina.
El creciente interés por la lectura, impulsado por creadores literarios en redes sociales y por la búsqueda de desconexión digital, encuentra en Rabat un escenario favorable para consolidarse. La designación como Capital Mundial del Libro reconoce los méritos actuales de la ciudad y abre oportunidades para el desarrollo cultural, la inclusión social y el fortalecimiento de la identidad marroquí a través de la palabra escrita.


