15 de enero de 2026
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El papa León XIV lamenta el retroceso de los derechos humanos y las restricciones a las libertades

El papa León XIV expresó ante los embajadores acreditados ante la Santa Sede su preocupación por lo que describió como un “auténtico cortocircuito de los derechos humanos”, señalando que libertades fundamentales —como la expresión, la conciencia, la religión y el derecho a la vida— están siendo restringidas en nombre de “otros pretendidos nuevos derechos”. Advirtió que el marco de los derechos humanos está perdiendo vigor y dejando espacio para la fuerza y la opresión.

En su intervención, el pontífice subrayó que la protección del derecho a la vida es la base necesaria para el ejercicio de los demás derechos humanos. Rechazó de forma categórica prácticas que, según él, niegan o explotan el origen y desarrollo de la vida, mencionando explícitamente el aborto, la subrogación y la eutanasia.

El papa manifestó la “profunda preocupación” de la Santa Sede por iniciativas destinadas a financiar desplazamientos transfronterizos para acceder al “derecho al aborto seguro”, criticando el uso de fondos públicos para terminar con vidas en vez de destinarlos a apoyar a mujeres y familias. Sobre la subrogación, señaló que convierte la gestación en un servicio negociable que perjudica la dignidad del niño —reducido a producto— y explota el cuerpo y el proceso reproductivo de la mujer, alterando la vocación relacional de la familia.

Respecto a la eutanasia, afirmó que corresponde a la sociedad y a los Estados brindar respuestas concretas a la vulnerabilidad de las personas, proponiendo los cuidados paliativos y políticas solidarias como alternativas a lo que consideró formas falsas de compasión, como la eutanasia.

El papa también expresó su inquietud por la reducción del espacio para la libertad de expresión, sobre todo en Occidente. Advirtió sobre el surgimiento de un lenguaje de tipo orwelliano que, pese a pretender mayor inclusión, puede terminar excluyendo a quienes no se ajustan a las ideologías dominantes, con consecuencias que afectan derechos como la libertad de conciencia.

En cuanto a la objeción de conciencia, León XIV la defendió como la posibilidad de negarse a cumplir obligaciones legales o profesionales que contravengan convicciones morales, éticas o religiosas profundas, citando ejemplos como la negativa al servicio militar por motivos de no violencia o la negativa de profesionales sanitarios a participar en abortos o eutanasias. Afirmó que la objeción de conciencia es un acto de fidelidad a uno mismo y lamentó que, en la actualidad, la libertad de conciencia esté cada vez más cuestionada por Estados que se declaran promotores de la democracia y los derechos humanos.

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