Las defensas antiaéreas rusas derribaron anoche 59 drones ucranianos; uno de ellos provocó un incendio en una refinería de la región de Volgogrado.
Según el gobernador Andréi Bocharov en Telegram, los bomberos trabajan para apagar el fuego causado por la caída de fragmentos de uno de los aparatos en la instalación petrolera.
Por motivos de seguridad se ha ordenado la evacuación de residentes en las zonas próximas; según los primeros informes, no se registraron heridos.
En total, en las últimas horas se abatieron 59 drones en diez regiones rusas y en la península anexionada de Crimea, donde se reportaron cuatro ataques con aparatos de ala fija, de acuerdo con el parte militar.
La región de Krasnodar fue la más afectada, con diez drones derribados; en la región de Moscú las baterías antiaéreas neutralizaron tres aparatos dirigidos hacia la capital.
La capital, cuyos habitantes no regresarán al trabajo hasta el 12 de enero, ha sido escenario desde principios de año de una de las campañas más intensas de ataques con drones desde el inicio del conflicto.
Ucrania mantiene como objetivo prioritario las refinerías y los depósitos de combustible rusos para reducir los suministros destinados a la maquinaria de guerra del Kremlin.
La situación en Kiev
Por otra parte, una ofensiva aérea rusa durante la madrugada de este viernes dejó al menos cuatro muertos y más de veinte heridos en Kiev y Leópolis. El ataque, realizado con drones y misiles, dañó infraestructura crítica, dejó a miles de residentes sin calefacción ni electricidad en una ola de frío intensa, y afectó edificios residenciales y una embajada extranjera.
Las autoridades informaron que en el bombardeo se emplearon 242 drones, 13 misiles balísticos, un misil hipersónico de alcance medio Oréshnik y 22 misiles de crucero.
En Kiev fueron alcanzados veinte edificios residenciales y alrededor de 6.000 apartamentos se quedaron sin suministro de calefacción.
Entre las víctimas mortales figura un miembro de los servicios de emergencia. Numerosos heridos permanecen hospitalizados tras los impactos.
El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, pidió a quienes puedan trasladarse a zonas con fuentes alternativas de energía que abandonen la ciudad temporalmente. Indicó que el ataque dañó gravemente la infraestructura de calefacción y que la mitad de los apartamentos de la capital quedaron sin servicio; la temperatura promedio era de -8 °C y continuaba descendiendo.
Uno de los edificios afectados pertenece a la embajada de Qatar, que participa en mediaciones humanitarias para la liberación de prisioneros en Rusia. El incidente reavivó la preocupación por la seguridad de las misiones diplomáticas en Ucrania: en diciembre de 2024, misiles dañaron sedes de Portugal, Argentina, Albania, Macedonia del Norte, Montenegro y Palestina en Kiev.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, pidió una condena internacional y el refuerzo de la defensa aérea nacional. Subrayó que “no se puede perder ni un solo día” en apoyar la capacidad defensiva frente a nuevos ataques y solicitó medidas firmes.


