Reza Pahlavi, exiliado y dirigente opositor al régimen iraní, elogió la valentía de los manifestantes y afirmó que la masiva presencia en las calles fue una respuesta directa a las amenazas del líder de la República Islámica, Ali Khamenei.
Según Pahlavi, la movilización ciudadana ha generado temor entre las autoridades locales y, con acciones más coordinadas y la interrupción de los canales financieros, se podría debilitar por completo el aparato represivo del régimen.
En una declaración grabada difundida en su cuenta de X, el hijo del último sha de Irán convocó a trabajadores y empleados de sectores estratégicos —transporte, petróleo, gas y energía— a iniciar una huelga nacional.
También dirigió un mensaje al líder supremo Ali Khamenei pidiéndole que se retire y se vaya a Rusia: “vete ahora y podrás vivir junto a Al Assad en Moscú”, señaló en su intervención.
Asimismo, llamó a la población a volver a manifestarse el sábado y el domingo a partir de las 18:00, portando banderas e insignias patrias, para ocupar y defender espacios públicos y avanzar hacia el control de centros urbanos.
El comunicado incluyó indicaciones para concentrar las protestas en zonas céntricas, conectar distintos grupos de manifestantes y asegurar suministros para permanecer en las calles.
Pahlavi también se dirigió a miembros de las Fuerzas Armadas y de Seguridad que han mostrado respaldo a la oposición, solicitándoles que reduzcan la capacidad represiva del régimen y contribuyan a desarticular su maquinaria de represión: “Disminuyan la velocidad y desbaraten aún más la maquinaria de represión para que, en el día prometido, podamos desactivarla por completo”, dijo.
Finalmente, expresó su intención de regresar a Irán para acompañar a la ciudadanía si la “revolución nacional” triunfa, confiando en que ese momento está cerca, y reforzó el llamado a mantener la movilización y la coordinación en varios frentes. Concluyó el video con la consigna “¡Irán aguantando!”.
Estos llamados se difundieron dos días después de que la República Islámica interrumpiera el acceso al internet global, medida destinada a contener las protestas que comenzaron el 28 de diciembre en Teherán por reclamos económicos y que se extendieron a más de cien ciudades con un claro carácter político y críticas al liderazgo de Khamenei.
La organización Iran Human Rights (IHRNGO), con sede en Oslo, informó que al menos 50 manifestantes murieron durante los primeros doce días de protestas, entre ellos ocho menores, y reportó además cientos de heridos por la represión.
La ONG aclaró que esas cifras corresponden al último balance publicado el jueves y no habían sido actualizadas al momento de las declaraciones de Pahlavi, por lo que el número real de víctimas podría ser mayor debido a las restricciones de comunicación impuestas por las autoridades.
El viernes, Pahlavi pidió al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que esté “preparado” para “intervenir” y “ayudar” al pueblo iraní. La administración estadounidense rechazó las acusaciones del ministro de Exteriores iraní, quien aseguró que Israel y Washington fomentaron las protestas.
Un portavoz del Departamento de Estado calificó esas imputaciones como “delirantes” y dijo que buscan desviar la atención de los problemas internos que enfrenta el gobierno iraní.
La reacción de Washington se produjo después de que Abbas Araghchi, alto diplomático iraní, formuló esas acusaciones durante una visita oficial al Líbano. Estados Unidos subrayó que el régimen atraviesa una crisis interna profunda y tiende a responsabilizar a factores externos por las protestas y el malestar social.
El Departamento de Estado insistió en que las protestas son consecuencia de las políticas del propio gobierno iraní y no de la influencia de actores extranjeros, remarcando así el carácter interno de la crisis en el país.
(Con información de AFP)


