16 de enero de 2026
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Identifican hongo que amenaza a la rana de Darwin

En los húmedos y recónditos bosques templados del sur de Chile y Argentina habita una pequeña rana de ojos vivaces y hábitos singulares que lucha por sobrevivir. La rana de Darwin (Rhinoderma darwinii), conocida por el inusual cuidado parental de los machos y por haber llamado la atención de Charles Darwin en el siglo XIX, se enfrenta hoy a una amenaza capaz de borrar su presencia. Tras años de investigación, científicos han identificado la causa principal de su declive, lo que abre una nueva etapa en los esfuerzos por evitar su extinción.

Un símbolo histórico de la biodiversidad sudamericana

Descubierta por Charles Darwin en 1834 durante su viaje en el Beagle, la rana de Darwin se destacó desde entonces por su modo reproductivo, en el que el macho transporta los renacuajos en su saco vocal. Esa característica la convirtió en un ejemplo de interés para la investigación evolutiva y en un emblema de la riqueza biológica de los bosques templados del cono sur.

Además de su singularidad biológica, la especie tiene un valor ecológico como indicador de la salud ambiental: los anfibios son especialmente sensibles a cambios en el hábitat y a contaminantes. La desaparición de la rana de Darwin sería una señal preocupante sobre el estado de los bosques nativos y reflejaría la crisis que enfrentan los anfibios a nivel global.

El hallazgo clave: un hongo bajo la lupa

Un equipo internacional de investigadores identificó a un hongo microscópico del género Batrachochytrium como el principal responsable del marcado declive de la rana de Darwin. Este patógeno, agente de la quitridiomicosis, ha causado pérdidas masivas de anfibios en distintas regiones del planeta y ahora se vincula directamente a la mortalidad de esta especie.

El estudio, publicado en Science Advances y liderado por Claudio Soto Azat, del Centro de Investigación para la Sustentabilidad de la Universidad Andrés Bello, documenta la presencia del hongo en todas las poblaciones afectadas tras más de una década de trabajo de campo.

“Existe una relación directa entre la presencia del patógeno y la mortalidad masiva de las ranas”, declaró Soto Azat. El hongo daña la piel —un órgano esencial para la respiración y el equilibrio de líquidos en los anfibios—, lo que provoca la muerte de los individuos infectados.

Una especie amenazada al borde del abismo

Se estima que en la actualidad quedan menos de 1.000 ejemplares de rana de Darwin en libertad, distribuidos en fragmentos de bosque en el sur de Chile y en puntos aislados de Argentina. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la considera “en peligro crítico”, lo que exige medidas rápidas y coordinadas para impedir su extinción.

La amenaza no es solo la enfermedad: la pérdida y fragmentación del hábitat, la contaminación y el cambio climático también presionan a las poblaciones restantes. “La extinción de la rana de Darwin sería también la pérdida de un patrimonio evolutivo y ecológico único”, advirtió Juan Carlos Ortiz, herpetólogo de la Universidad Austral y coautor del estudio.

Nuevas estrategias de conservación y cooperación internacional

Conocer al hongo implicado permite diseñar acciones más precisas: protocolos de monitoreo sanitario, planes para detectar y contener brotes, programas de cría en cautiverio y estrategias de reintroducción en áreas libres del patógeno. También se plantea la creación de sistemas de alerta temprana para proteger los últimos refugios de la especie.

El éxito de estas medidas dependerá de la colaboración entre científicos, autoridades ambientales y comunidades locales. Organizaciones ambientales ya trabajan con habitantes rurales en programas de educación y vigilancia, incorporando el conocimiento local en los esfuerzos de conservación.

“La rana de Darwin no solo representa un desafío científico, sino también una responsabilidad ética y una oportunidad para fortalecer la protección de nuestros ecosistemas”, señaló Soto Azat.

Un caso emblemático para la conservación global

La situación de la rana de Darwin es parte de un problema mayor: la quitridiomicosis ha causado declives y extinciones de cientos de especies de anfibios en varios continentes. El caso sudamericano ilustra los retos que plantea la aparición de enfermedades emergentes y la necesidad de respuestas coordinadas a escala global.

El avance científico reciente ofrece una ventana de esperanza. Si se aplican y sostienen estrategias eficaces para frenar la propagación del hongo y proteger los refugios restantes, la experiencia con la rana de Darwin podría convertirse en un modelo para la conservación de otros anfibios amenazados y para la protección del patrimonio natural de Sudamérica.

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