3 de marzo de 2026
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Natalio Grinman prevé recuperación del dinamismo económico en los próximos meses

Sobre tres aspectos de la gestión gubernamental que considera susceptibles de mejora, indicó que debería acelerarse la ejecución de obras de infraestructura y que es necesario alcanzar acuerdos con las provincias en materia impositiva. Además, expresó su intención de “mejorar el tono y el contenido de la conversación pública”; aclaró que esto se aplica a todos los sectores dirigenciales —político, empresarial, sindical— y no solo al oficialismo o la oposición.

La modernización laboral la definió como “un paso muy importante en la dirección correcta”. En su análisis de la reforma destacó, entre sus puntos principales, el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral, que reduce las contribuciones patronales a la Seguridad Social. Consideró relevante esta medida porque amplía las posibilidades de que trabajadores informales se incorporen al mercado formal y accedan a los beneficios del empleo registrado.

También valoró los cambios en la actualización de créditos laborales, una demanda que la entidad empresaria viene reclamando desde hace tiempo.

En cuanto a riesgos, mencionó la descentralización de las negociaciones colectivas y advirtió que la posible incorporación de nuevos actores sectoriales podría aumentar la potencialidad de conflictos.

Finalmente, subrayó la importancia de los acuerdos comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea y señaló que la experiencia internacional muestra que las economías que se integran inteligentemente al mundo crecen más que las que se cierran al exterior. Para poder competir, indicó que es necesario seguir mejorando la competitividad, entre otras medidas mediante la reducción o eliminación de tributos.

Periodista: ¿Qué temas, a su juicio, están demorando el despegue de la actividad?

Natalio Mario Grinman: Uno de los factores es la falta de crédito: Argentina tiene desde hace años un nivel muy bajo de financiamiento para el sector privado. En los últimos dos años, la supresión del déficit fiscal liberó recursos que beneficiaron al sector privado, pero esa corrección no se produce de forma inmediata. Otro factor son las tasas de interés: las turbulencias del año pasado, en el marco del período electoral, provocaron un salto en las tasas que afectó a las empresas; hoy están más razonables, aunque aún pueden bajar. El consumo también mostró un amesetamiento reciente, por factores coyunturales —como la volatilidad política— y por cambios estructurales: la baja de la inflación ha modificado el comportamiento de los consumidores, que ahora gastan de forma más cautelosa. La competencia externa —incluyendo el turismo al exterior y las compras en plataformas internacionales— resta demanda al comercio local. La elevada presión impositiva reduce la competitividad empresarial y el poder de compra de los consumidores, limitando la expansión. Y la falta de seguridad jurídica: la incertidumbre perjudica la inversión y el crecimiento; por eso es importante evitar cambios normativos pendulares y sostener una agenda transformadora que genere previsibilidad.

Las importaciones como desafío

P.: ¿Considera que las importaciones constituyen una amenaza? ¿Si es así, a qué sectores les es complicado competir y por qué?

N.M.G.: “Amenaza” es un término fuerte; prefiero hablar de “desafío”. Las importaciones representan un reto para casi todos los sectores. No solo afectan a los productores de bienes: hoy la competencia externa alcanza a servicios y comercios locales. Por ejemplo, un restaurante en Mar del Plata o Mendoza puede verse afectado por la variación del turismo internacional; y un negocio de indumentaria en el conurbano puede perder ventas si sus clientes optan por comprar en plataformas de e-commerce extranjeras.

P.: ¿Puede enumerar tres aspectos positivos de la gestión del Gobierno en función de la actividad económica?

N.M.G.: Primero, el ordenamiento fiscal, ya que el déficit crónico era fuente de buena parte de la inestabilidad. Segundo, el manejo prudente de la política monetaria y cambiaria, que evitó emisiones descontroladas y devaluaciones abruptas. Tercero, la agenda de transformación, incluida la modernización laboral mencionada al inicio.

P.: ¿Y qué tres aspectos de la gestión gubernamental considera que deberían mejorarse o modificarse?

N.M.G.: En primer lugar, acelerar la ejecución de infraestructura, donde existe un atraso de décadas; hay que explorar más la participación del sector privado para acortar plazos. En segundo lugar, avanzar en acuerdos con las provincias para evitar que la baja de la presión impositiva nacional se vea contrarrestada por aumentos de tributos subnacionales. Y en tercer lugar, mejorar el tono y la calidad del debate público: todos los líderes —políticos, empresarios, sindicales— deben defender sus posiciones con firmeza, pero también con respeto y argumentos sólidos.

Reforma laboral

P.: ¿Puede señalar los tres aspectos más significativos del proyecto de modernización laboral?

N.M.G.: Uno es el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral, que reduce las contribuciones patronales a la Seguridad Social (pasa del 15% al 2% para los casos previstos). Es relevante porque facilita que trabajadores informales accedan al empleo registrado y a sus beneficios: aportes jubilatorios, cobertura de salud y seguros, lo que también aporta al fisco y a la sociedad. Otro punto es la actualización de créditos laborales, una demanda recurrente de las empresas; ajustes excesivos y el anatocismo han llevado en ocasiones a compañías al borde del cierre, por lo que se requieren reglas claras para calcular indemnizaciones y obligaciones. Y un tercer aspecto es la regulación sobre la prestación mínima en servicios: garantizar niveles mínimos en servicios esenciales (75%) y en servicios trascendentales (50%), en línea con lo que exige la Constitución.

Empleo

P.: ¿Qué resultado puede provocar en materia de aumento del empleo?

N.M.G.: La modernización laboral es necesaria y positiva, pero no resolverá por sí sola problemas estructurales de larga data. Es una condición necesaria, pero no suficiente: la macroeconomía también importa. Confío en que, superadas las turbulencias del período electoral, la actividad recuperará dinamismo y eso favorecerá el empleo formal. La estabilización de las cuentas públicas y un orden monetario y cambiario más claro favorecen la inversión y el crecimiento, aunque no hay soluciones inmediatas a problemas acumulados durante décadas.

Acuerdos internacionales

P.: ¿Y, en el mediano plazo?

N.M.G.: La evidencia internacional indica que las economías que se integran de manera inteligente al comercio mundial crecen más que las que optan por el aislacionismo.

P.: ¿Con qué políticas locales cree que sería necesario complementar para aprovechar mejor este acuerdo?

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