En el Ministerio de Economía admiten que el dato de inflación de febrero —un aumento del 2,9% en el costo de vida— es desfavorable, pero lo atribuyen a una “corrección de precios relativos”. Por ello afirman que estos fenómenos son circunstanciales y “no deberían dar lugar a un mayor endurecimiento de la política monetaria”, sobre todo considerando las limitaciones fiscales existentes.
En los últimos siete meses la recaudación impositiva cayó de forma sostenida. En febrero los ingresos tributarios totalizaron $16,2 billones, lo que representa una caída interanual de alrededor del 10% en términos reales.
Los especialistas subrayan que probablemente “habrá que acostumbrarse a una menor recaudación”.
Se explica que no se trata sólo de una variación coyuntural: la reducción de la recaudación responde, en parte, a decisiones oficiales de bajar la presión tributaria, como la eliminación del Impuesto País y de retenciones anticipadas sobre importaciones.
También influyen cambios en la estructura productiva: los sectores con mejor desempeño reciente —agro, energía y minería— aportan proporcionalmente menos que actividades rezagadas, en particular la industria.
En consecuencia, el Poder Ejecutivo proyecta continuar con ajustes del gasto, ya que para los sectores liberales el equilibrio fiscal “no se negocia”.
El Tesoro registra un resultado superavitario y se espera que la información de febrero también muestre saldo positivo. No obstante, en enero hubo ingresos de capital extraordinarios por $1,04 billones derivados de la licitación para la operación privada de las centrales hidroeléctricas del Comahue.
Restricción monetaria
Aunque la inflación no retrocede desde mayo del año pasado, desde la conducción económica restan dramatismo a la evolución de los precios y aseguran que, por ahora, “no contemplan acentuar la restricción monetaria”.
La lectura oficial es que el avance de la inflación en febrero obedeció principalmente a subas de tarifas de gas, agua y electricidad —el rubro vivienda subió 6,8%— y a aumentos en alimentos, con las carnes registrando un alza del 4,5%.
Se interpreta que se trata de ajustes de precios relativos, necesarios para que las tarifas cubran costos y reduzcan el déficit, junto a incrementos estacionales en productos como carnes y verduras.
El Banco Central mide una inflación “subyacente” que excluye de la inflación núcleo rubros considerados volátiles (alquileres y carnes).
Ese indicador mostró una variación de 2,4% en febrero (0,5 puntos porcentuales menos que el índice total). Aunque se aceleró 0,2 puntos respecto del mes anterior, en despachos oficiales se considera que “no supone un incremento tan importante como para que hagamos más restrictiva la política monetaria”.
Actividad económica
Analistas sostienen que las autoridades deberían flexibilizar la política monetaria para evitar agravar la morosidad del sistema financiero —estimada por fuentes privadas en más del 10% en créditos a familias— y para impulsar la actividad económica.
Aunque los datos aún son preliminares, fuentes cercanas al Ministerio de Economía manejan estimaciones que indican que, tras retroceder desde el segundo trimestre del año pasado, en noviembre de 2025 “la actividad económica habría tocado piso”.




