18 de enero de 2026
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Cinco riesgos para Argentina según empresarios en Davos

En la antesala del encuentro de Davos de esta semana, al que asistirá el presidente Javier Milei, el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) publicó un informe que identifica los principales riesgos percibidos por ejecutivos en Argentina y en el resto del mundo.

En términos generales, los riesgos económicos son los que aumentan más su relevancia de cara a los próximos dos años. En particular, la desaceleración económica global muestra un crecimiento notable en su severidad percibida.

El reporte de Riesgos Globales advierte que, junto con tensiones geoeconómicas crecientes, los problemas de sostenibilidad de la deuda y la posible formación de burbujas de activos podrían dar lugar a una etapa de mayor volatilidad con efectos desestabilizadores para sociedades y empresas.

Para Argentina, la Encuesta de Opinión Ejecutiva (EOS) identifica cinco riesgos principales que condicionan las expectativas y el análisis de riesgo de inversores y empresas. Algunos de estos puntos coinciden con preocupaciones en otros países de la región, como Colombia, Ecuador, México, Uruguay y Brasil.

1. Infraestructura y protección social

El primer riesgo señalado es la insuficiencia de servicios públicos y de protecciones sociales, incluyendo educación, infraestructura y sistemas previsionales. Estos ámbitos registraron ajustes importantes durante la gestión reciente. La falta de infraestructura es un reclamo frecuente entre empresarios, ya que encarece costos y reduce la competitividad.

Según Gustavo Weiss, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), para mantener un crecimiento sostenido del 4% anual sería necesario que los gobiernos nacional, provinciales y municipales destinen alrededor del 3% del PBI a reparación y mantenimiento de la infraestructura existente y otro 3% a obras nuevas. Además, las empresas privadas que gestionan servicios como energía, agua y saneamiento tendrían que invertir un adicional equivalente al 3% del PBI, lo que en conjunto sumaría aproximadamente el 9% del producto.

2. Escasez de oportunidades y desempleo

El segundo riesgo es la falta de oportunidades económicas y el desempleo. Aunque este indicador mejoró respecto de 2024, aún se ubica por debajo de los niveles de 2023. En el tercer trimestre de 2025 la tasa de desocupación fue del 6,6%, frente al 6,9% en el mismo período de 2024 y al 5,7% en 2023. Por su parte, el empleo formal privado descendió a niveles mínimos registrados desde 2022.

3. Desaceleración económica

El tercer riesgo es la desaceleración de la economía, que incluye escenarios de recesión o estancamiento. La actividad económica registró una caída del 0,4% en octubre de 2025, según el último dato disponible del INDEC, y en promedio creció 0,1% mensual en los últimos diez meses, acumulando un aumento interanual del 5% en ese período. Informes de consultoras privadas señalan que en noviembre la economía mostró una caída generalizada, con contracciones tanto en la industria como en sectores de consumo.

4. Desigualdad

El cuarto riesgo es la desigualdad. Aunque la brecha de ingresos entre los hogares de mayores y menores recursos registró una leve reducción en el tercer trimestre de 2025, la desigualdad y los salarios bajos siguen afectando a una porción significativa de la población. Según LCG, la diferencia entre lo percibido por los sectores de menores y mayores ingresos supera los $2.200.000.

5. Polarización

El quinto riesgo identificado es la polarización social. Los líderes encuestados señalan que el discurso público tiende a dividir en categorías de “ellos” y “nosotros”, una dinámica que en este caso suele dirigirse principalmente contra el kirchnerismo y que aparece tanto en redes sociales como en comunicados oficiales. Esta tendencia no es exclusiva de Argentina: la simplificación en términos binarios de izquierda o derecha se observa en muchos países.

Entre las consecuencias asociadas a la polarización figuran el deterioro de la cohesión social, el bloqueo institucional y político, el debilitamiento de la democracia, el aumento de la conflictividad y una mayor incertidumbre.

Un estudio reciente del WEF (Chief Economists Outlook) sobre Argentina señala que el país continúa con una agenda de reformas respaldada por Washington y organismos multilaterales, pero que los inversores mantienen cautela debido al peso sobrevaluado, a la intermitencia en las reformas y a las tensiones sociales, y esperan señales más claras antes de comprometer capital a largo plazo.

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