20 de enero de 2026
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UE propone prohibir exportaciones de componentes para drones y misiles a Irán

La Comisión Europea propuso prohibir las exportaciones a Irán de componentes que puedan emplearse en la fabricación de drones y misiles, y anunció que está elaborando nuevas sanciones en respuesta a la represión de las protestas que se registran en el país.

La propuesta fue presentada por la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, durante un debate en el Parlamento Europeo en Estrasburgo sobre la situación de los derechos humanos en Irán. Kallas criticó la actuación de las autoridades iraníes y manifestó el apoyo de la UE a las demandas del pueblo iraní.

Según Kallas, las restricciones a la exportación pretenden reducir el acceso de Irán a tecnologías y componentes clave para drones y misiles. Subrayó que estas capacidades han sido utilizadas por Teherán para apoyar militarmente a Rusia en la guerra contra Ucrania, lo que refuerza la determinación europea de endurecer las medidas.

La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia que combina sanciones por violaciones de derechos humanos, por actividades relacionadas con la proliferación nuclear y por el suministro de armamento a Moscú. Desde el inicio de la invasión de Ucrania, la UE ha señalado el uso de drones iraníes en ataques contra infraestructuras ucranianas, lo que ya motivó sanciones previas.

Kallas recordó que la UE ya ha impuesto sanciones a personas y entidades iraníes vinculadas a la represión interna y a programas de drones y misiles. Estas medidas incluyen congelaciones de activos, prohibiciones de viaje y restricciones comerciales en sectores sensibles.

La Comisión y el Servicio Europeo de Acción Exterior siguen evaluando medidas adicionales. Kallas afirmó que se estudian “activamente” otras opciones para responder a la actuación de las fuerzas de seguridad iraníes frente a las protestas, que han implicado detenciones masivas, uso de la fuerza y limitaciones en las comunicaciones.

Las protestas, originadas por un descontento social y político, han reavivado las críticas internacionales sobre el historial de derechos humanos de Irán. Organizaciones internacionales y gobiernos occidentales han denunciado ejecuciones, juicios sin garantías y la persecución de activistas, periodistas y defensores de derechos civiles. Las autoridades iraníes han confirmado que más de 5.000 personas han muerto en el contexto de las manifestaciones.

A nivel institucional, la Comisión lleva varios días coordinándose con los 27 Estados miembros para elaborar un nuevo paquete de sanciones. Las conversaciones se desarrollan a nivel de embajadores con el objetivo de lograr un consenso que permita su aprobación formal en el Consejo de Asuntos Exteriores.

La fecha prevista en el calendario es el 29 de enero, cuando los ministros de Exteriores de la UE se reunirán para aprobar, previsiblemente, las medidas. Como en otras ocasiones, la política de sanciones de la UE exige unanimidad, requisito que puede ralentizar o moderar el alcance final de las acciones.

El endurecimiento de la posición europea refleja la convergencia entre la agenda de derechos humanos y la dimensión geopolítica del conflicto en Ucrania. Para Bruselas, limitar la capacidad industrial y militar de Irán es una forma de presionar al régimen internamente y de reducir su proyección militar en el exterior.

La evolución de las protestas en Irán y la capacidad de la UE para mantener la cohesión entre sus Estados miembros serán determinantes para definir el alcance de las sanciones. En un contexto de tensiones regionales y de guerra en Europa del Este, la Unión busca enviar una señal política de que la represión interna y la implicación militar indirecta en conflictos internacionales tendrán un coste creciente para Teherán.

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