Mientras el mercado de pases en Argentina sigue activo, se registra un conflicto entre hinchas, jugadores y dirigentes de Rampla Juniors y el empresario estadounidense Foster Gillett. El episodio se desencadenó con la transferencia de Cristian Medina a Estudiantes de La Plata: Gillett pagó la cláusula de rescisión de 15 millones de dólares desde una cuenta personal en lugar de hacerlo el club comprador, lo que generó cuestionamientos y trámites administrativos. Actualmente el pase está en manos de Estudiantes.
En Uruguay, directivos, jugadores y aficionados de Rampla denuncian incumplimientos por parte del magnate: entrenamientos improvisados, sueldos impagos y jugadores que a veces ni siquiera pudieron costear el transporte a las prácticas. La expectativa de que la venta de Medina aportaría recursos frescos al club no se cumplió, según relatan referentes del equipo.
El arquero Lucero Álvarez llegó a pedir, en tono crítico, que se le exija a Gillett el pago de cuatro meses adeudados. Los hinchas plasmaron su descontento en pintadas contra el empresario y atribuyen su gestión al descenso del club, el primero en sus 111 años de historia.
Además circulan versiones en Estudiantes sobre la posible marcha de Medina al Botafogo o al fútbol europeo, lo que incrementa la incertidumbre dado que el pase está controlado por un grupo inversor y podría dejar al club uruguayo sin los ingresos esperados. En suma, la operación ha generado polémica y reclama explicaciones sobre el destino de los fondos prometidos.


