21 de enero de 2026
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Renacer de Guido Andreozzi tras la charla que lo llevó a la Copa Davis

El tenis es experto en regresos: esa capacidad interna de recomponer lo que parecía terminado. En ese terreno de segundas oportunidades, Guido Andreozzi representa una historia de constancia y reinvención.

Después de llegar al punto más alto de su carrera —cuando estuvo entre los 70 mejores del mundo en singles— y sufrir una lesión que interrumpió su trayectoria, el porteño de 34 años empezó a reconstruirse. Su retiro fue una pausa reflexiva; hoy, convertido en uno de los doblistas más sólidos del circuito, Andreozzi cumplirá un anhelo que se mantuvo pese a las adversidades: jugar la Copa Davis.

“El año pasado ya tenía la sensación de que estaba cerca, de que si en algún momento surgía una baja podía aparecer una oportunidad. Representar a la Argentina genera un orgullo enorme y confirma que el trabajo rinde frutos”, dijo en diálogo con Infobae el actual número 30 del ranking mundial de dobles.

La comunicación de Javier Frana, capitán de la Selección Argentina de Tenis YPF, no lo sorprendió del todo. “Estaba en mi casa, una tarde tranquila. Javi me escribió y me dijo: ‘Guido, ¿tenés un tiempito para hablar?’. Tuvimos una charla larga y ahí me lo comunicó”, recordó.

El equipo argentino enfrentará a Corea del Sur del 6 al 8 de febrero en el Gijang Stadium de Busan, por la primera ronda de los Qualifiers de la Copa Davis. Será una serie particular: se jugará en canchas rápidas bajo techo, después de un viaje de más de 30 horas, y el plantel contará con cuatro debutantes y a Andrés Molteni como referente principal.

Andreozzi reconoce la diferencia que implica jugar por el país: “No es lo mismo que el circuito: hay más presión y más expectativas de la gente y de la prensa”. Al mismo tiempo, consideró que no hay que temer: con unión de grupo y una mentalidad positiva las cosas pueden salir bien.

“Sin esa charla, ya estaría afuera”

El presente positivo llegó tras un período complicado. A fines de 2019, después del mejor año de su carrera, sufrió una lesión en el hombro derecho. La recuperación coincidió con la pandemia y, al regresar al circuito, las sensaciones y los resultados cambiaron. “Jugué un año más en singles, pero no me sentía bien. El hombro no respondía y los resultados tampoco acompañaban. Desde lo anímico fue muy duro”, contó.

En 2021, una racha negativa —siete derrotas en ocho partidos— lo llevó a alejarse momentáneamente del tenis. “No tenía ganas ni de entrenar, aunque seguía conectado porque el tenis es mi vida”, admitió.

La decisión de seguir se gatilló tras una conversación con el exjugador y entrenador Gastón Etlis, y con la intervención de Máximo González (Machi), que lo convencieron de probar en dobles. “A esa charla le debo todo lo que estoy viviendo hoy. Sin eso, yo ya estaría afuera”, dijo Andreozzi.

La “segunda vida” en el dobles le aportó otra perspectiva: menos soledad, un compañero con quien compartir decisiones y objetivos, y apoyo mutuo en días difíciles. Esa dinámica le permitió volver a disfrutar del proceso.

Con tres títulos ATP en dobles —entre ellos uno en Buenos Aires en 2025—, una presencia estable en el Top 30 y el debut en la Copa Davis, Andreozzi también atesora momentos especiales, como haber enfrentado a Rafael Nadal en Bastad 2024. “Compartir la cancha con Rafa es un privilegio; lo viví como un premio”, manifestó.

Desde el Australian Open, donde jugó junto al francés Manuel Guinard —y en la primera ronda cayeron ante Tallon Griekspoor y Botic van de Zandschulp, de los Países Bajos—, Andreozzi mantiene ambiciones claras. “Tengo sueños por cumplir. La Copa Davis es uno de ellos. En dobles, mi gran objetivo es ganar un Grand Slam o un Masters 1000. Trabajo todos los días para eso”, concluyó.

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