30 de enero de 2026
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Fallece la madre del soldado Omar Carrasco

Sebastiana Barrera fue una figura central en la búsqueda de justicia por el asesinato de su hijo en 1994 dentro del Ejército, un caso que contribuyó al fin del Servicio Militar Obligatorio en Argentina.

Barrera, madre del soldado Omar Carrasco, asesinado en 1994 en el Grupo de Artillería de Zapala, en Neuquén, falleció recientemente. Junto a su esposo, Francisco Carrasco, lideró durante años una persistente campaña pública y judicial que impactó en la opinión pública y en las instituciones.

“Con profundo dolor despedimos a Sebastiana Barrera. Hoy descansa en paz junto a sus hijos Claudia Estela Carrasco y Omar Octavio Carrasco. Su amor, su fortaleza y su recuerdo vivirán por siempre en nuestros corazones”, expresaron familiares y allegados durante su despedida.

El crimen de Omar Carrasco sacó a la luz una trama de violencia y encubrimientos dentro del Ejército Argentino que terminó por acelerar la abolición del Servicio Militar Obligatorio. El joven conscripto fue visto por última vez el 6 de marzo de 1994, cuando superiores lo llevaron a realizar un “baile”, una rutina física extrema; luego no regresó.

Dos semanas después, cuando sus padres viajaron a Zapala para visitarlo, les informaron que había desertado. La familia desconfió de esa versión y denunció su desaparición. El 6 de abril de 1994 se halló el cuerpo de Omar Carrasco en un descampado cercano al Cerro Gaucho, dentro del predio militar, con claros signos de violencia y abandono.

Las pericias forenses desmintieron la versión oficial que sostenía que el soldado había muerto de frío al intentar escapar. Los informes concluyeron que Carrasco murió como consecuencia de una fuerte golpiza propinada por sus superiores y por la falta de atención médica oportuna.

El subteniente Ignacio Canevaro fue condenado a 15 años de prisión; los soldados Cristian Suárez y Víctor Salazar recibieron penas de 10 años; y el suboficial Carlos Sánchez fue condenado a tres años por encubrimiento. Un segundo juicio, que investigó responsabilidades adicionales dentro de la unidad militar, terminó con el sobreseimiento de los acusados.

En medio del proceso y del dolor, Sebastiana Barrera se convirtió en una voz emblemática. En uno de los momentos más recordados, le pidió al entonces jefe del Ejército, Martín Balza, “mirar a los ojos a los asesinos de su hijo”.

El 31 de agosto de 1994, tras las condenas judiciales, el presidente Carlos Menem decretó el fin del Servicio Militar Obligatorio y estableció un sistema de voluntariado remunerado, cerrando una etapa marcada por la tragedia que Sebastiana Barrera no dejó de denunciar.

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