25 de enero de 2026
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Valle patagónico con 200 millones de años de historia geológica

Gondwana fue un supercontinente que agrupó a lo que hoy son Sudamérica, África, la Antártida, Australia e India durante más de 200 millones de años.

Hace aproximadamente 180 millones de años Gondwana comenzó a fragmentarse y se formaron los continentes actuales. En la provincia de Chubut, en la Patagonia argentina, el Valle Gondwana conserva registros geológicos y paleontológicos que documentan ese proceso.

Investigadores del CONICET y del Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF) de Chubut publicaron un libro y un mapa que orientan para visitar ocho escenarios donde las rocas, los fósiles y las estructuras volcánicas cuentan la historia de la región. La iniciativa fue promovida por la Secretaría de Ciencia y Tecnología de Chubut y el Consejo Federal de Inversiones (CFI).

“Proponemos una manera diferente de recorrer la Patagonia: no solo como una sucesión de paisajes sino como un territorio que se puede leer. En el libro se indican coordenadas precisas para detenerse y conectar con el paisaje y su origen remoto”, dijo a Infobae Ignacio Escapa, biólogo, investigador del CONICET y del MEF, y coautor del libro.

“La idea es transferir el conocimiento científico y aportar una narrativa a la ruta para fomentar el turismo científico. Cada parada se convierte en una ventana al pasado profundo del planeta”, agregó Escapa.

Los demás autores del libro son José Luis Carballido, Marcelo Krause, Juan Ignacio Pollio, Pablo Puerta y Federico Abbondio.

La propuesta invita a recorrer ocho áreas vinculadas por una misma historia a lo largo del valle del río Chubut, que se extiende por más de 600 kilómetros desde la costa atlántica hasta la cordillera de los Andes.

En ese trayecto, rocas, fósiles y restos volcánicos conservan la memoria de Gondwana y de los grandes cambios geológicos que dieron forma a los continentes actuales. A continuación se describen los ocho escenarios incluidos en la travesía:

Mar fósil en el origen

En el tramo inferior del valle del río Chubut afloran rocas de las formaciones Gaiman y Puerto Madryn, con edades aproximadas entre 23 y 5 millones de años.

En ese periodo la región estuvo cubierta por el mar; se han hallado fósiles de ballenas, dientes de megalodón, moluscos, pingüinos de gran tamaño y restos de primates fósiles.

La presencia del primate Dolichocebus gaimanensis indica que en parte de ese intervalo había bosques húmedos donde hoy predominan monte y estepa, señaló Escapa.

El Museo MEF en Trelew expone muchos de estos fósiles, y el Parque Paleontológico Bryn Gwyn, a 8 kilómetros de Gaiman, permite recorrer estratos marinos y continentales que alcanzan hasta 40 millones de años.

Bosques bajo cenizas

En la zona de Las Chapas predominan rocas volcánicas del Jurásico, de alrededor de 180 millones de años. Allí se conserva el Bosque Petrificado Florentino Ameghino, con troncos fósiles de árboles contemporáneos a los dinosaurios.

El dique Florentino Ameghino y las mesetas circundantes ofrecen paisajes aptos para caminatas, pesca y observación de aves; los rasgos volcánicos marcaron y modelaron el ambiente local.

Gigantes en los cañadones

Las Plumas y Los Altares muestran cañadones y paredes de roca del Cretácico, aproximadamente 100 millones de años. En estas formaciones se encontraron restos de Patagotitan mayorum, uno de los mayores dinosaurios herbívoros conocidos, junto a estructuras volcánicas y sedimentos antiguos.

Los visitantes pueden observar estratos de distintos colores y paisajes erosionados que ilustran procesos geológicos y la acción del tiempo.

Tortugas y nidos en la estepa

Paso de Indios y Paso Berwyn conservan rocas del Cretácico, con una antigüedad cercana a los 115 millones de años. En esta área se localizaron nidos de dinosaurios, tortugas fósiles como Chubutemys y restos del depredador Tyrannotitan chubutensis.

El pueblo de Paso de Indios funciona como centro de la zona y alberga el denominado “pueblo de las tortugas”, un lugar clave para la paleontología local.

Ecos del Jurásico

Cerro Cóndor es un área con características de parque jurásico natural, incluyendo cañadones y bosques fósiles de hasta 177 millones de años. Allí aparecen restos de dinosaurios como Patagosaurus fariasi, carnívoros como Condorraptor currumili y pequeños mamíferos primitivos.

El Cañadón Bagual y el Cañadón Lahuincó concentran hallazgos en paisajes marcados por flujos de lava y rocas de colores variados.

Huellas de un continente unido

La región del Gorro Frigio contiene fósiles de flora y fauna del Jurásico Superior. En Las Leoneras se han documentado plantas fósiles de unos 190 millones de años que coinciden con las encontradas en la Antártida, lo que evidencia la conexión entre ambos territorios cuando eran parte de Gondwana.

La Sierra de Taquetrén conserva helechos, coníferas y otras plantas fósiles que reflejan un clima y una vegetación vinculados a ese pasado compartido.

Extinción y renacimiento

Paso del Sapo es la séptima área y registra evidencias relacionadas con la última gran extinción, ocurrida hace unos 66 millones de años.

La Formación Paso del Sapo y la ignimbrita conocida como “Piel de Tigre” —una roca volcánica formada por flujos de ceniza y fragmentos calientes— conservan señales de erupciones volcánicas y de los eventos asociados al final de la era de los dinosaurios.

En la zona hay viñedos, áreas de camping junto al río y pesca; el sitio de Lefipán es notable porque permite observar el límite entre dos eras geológicas.

Volcanes y piedra eterna

En Piedra Parada y Gualjaina, un vulcanismo activo hace alrededor de 50 millones de años modeló el relieve. El Cañadón de la Buitrera y la Piedra Parada son destinos adecuados para el senderismo, la escalada y la fotografía.

El entorno muestra capas de ceniza, fósiles y vestigios de antiguos lagos tropicales. En Laguna del Hunco se preservó de forma excepcional todo lo que caía en el lago, incluida una gran diversidad de plantas.

Cada sector del Valle Gondwana ofrece un capítulo de la historia del planeta. “Lejos de ser una obra cerrada, esta aventura continúa en expansión: actualmente se trabaja en una nueva edición que incorporará un capítulo inédito en las inmediaciones de Esquel”, adelantó Escapa.

El nuevo tramo del libro se elabora en colaboración con integrantes del Grupo de Investigaciones Geológicas de Esquel (GIGE).

“Se narrarán los últimos 20.000 años de historia —destacó—. Se mostrarán las huellas que la última glaciación dejó impresas en el paisaje”.

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