Nueve países ribereños del mar del Norte suscribieron este lunes en Hamburgo un acuerdo para reforzar la cooperación en energía eólica marina e hidrógeno, con el objetivo de convertir la región en un gran polo mundial de energía limpia. La iniciativa, impulsada por el canciller alemán Friedrich Merz, reunió a Alemania, Bélgica, Dinamarca, Francia, Reino Unido, Irlanda, Noruega, Países Bajos y Luxemburgo. Los líderes firmaron la denominada “Declaración de Hamburgo”, que promueve una mayor cooperación multilateral en los mares del Norte y el Báltico, incluso en el marco de la OTAN.
La firma se produjo pocos días después de que el presidente estadounidense Donald Trump renunciara a sus aspiraciones sobre Groenlandia tras un preacuerdo con el secretario general de la OTAN, en un contexto diplomático marcado por tensiones energéticas y de seguridad regionales. En la declaración, los países manifestaron su intención de desarrollar conjuntamente 100 gigavatios en proyectos de energía eólica marina para asegurar el suministro y reducir la dependencia histórica del gas ruso.
El documento subraya la necesidad de simplificar y acelerar los trámites para desplegar parques eólicos y de crear un marco que atraiga inversiones. En la cumbre previa de 2023 en Bélgica se fijó como meta alcanzar 300 GW de capacidad de eólica marina en 2050, con un objetivo intermedio de 120 GW para 2030, cifra que aún no se ha alcanzado según expertos. El Ministerio británico de Energía indicó que la llamada “flota sin precedentes” de proyectos podría abastecer a alrededor de 100 millones de hogares.
Además de la transición energética, la seguridad fue un eje central de la reunión. Los firmantes destacaron que las infraestructuras marinas de generación pueden integrarse en sistemas de vigilancia marítima y aérea, y que la innovación tecnológica debe permitir detectar y responder a amenazas. El acuerdo insta a los ministros de Energía y Defensa a intensificar la cooperación en la defensa física y cibernética de las infraestructuras energéticas en los mares del Norte.
La ministra alemana de Economía y Energía, Katherina Reiche, señaló que el pacto busca reforzar la resiliencia y la seguridad del suministro en Europa tras la experiencia de dependencia del gas ruso, que se volvió crítica después de la invasión de Ucrania en 2022 y provocó alzas de inflación y problemas en industrias de alto consumo energético. Los líderes presentes dijeron que no quieren repetir esa situación. El comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, agregó: “Enviamos un mensaje muy claro a Rusia: no permitiremos que utilicen la energía contra nosotros”.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, resaltó la importancia de evitar nuevas dependencias energéticas externas, aprendiendo de la experiencia con Rusia: “No podemos ser dependientes energéticamente de ningún actor fuera de Europa. Si Europa es dependiente, Europa es frágil”. Merz, por su parte, enfatizó la necesidad de aumentar la producción energética y reiteró su aspiración de que Alemania construya el primer reactor de fusión nuclear del mundo.
La cumbre contó también con representantes de Islandia, la Comisión Europea y la OTAN, en un clima de alerta por la seguridad de las infraestructuras energéticas regionales. Aunque Groenlandia no estaba oficialmente en la agenda, la cuestión estuvo presente en el debate tras la retirada de las aspiraciones estadounidenses sobre la isla; Jørgensen admitió: “La cuestión de Groenlandia está en todas las mentes”.
(Con información de AFP y EFE)


