27 de enero de 2026
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Mr. Mercedes y el derecho penal actual

Leída desde una perspectiva jurídica, Mr. Mercedes va más allá del thriller psicológico y plantea cuestiones directamente vinculadas con el derecho penal contemporáneo. El episodio inicial —el uso deliberado de un automóvil para embestir a una multitud en un espacio público— reproduce conductas que hoy ocupan un lugar central en la agenda criminal y legislativa.

La pregunta relevante es normativa, no literaria: ¿cómo encuadraría un hecho así el proyecto de reforma impulsado por quien fuera ministra de Seguridad y hoy senadora electa Patricia Bullrich y el ministro Mariano Cúneo Libarona, que contó con el trabajo de los juristas Julio Báez, Ricardo Basilico, Mariano Borinsky, Jorge Buonpadre, Eugenia Capuchetti, Horacio Romero Villanueva, Fernando Sotto, Carlos Manfroni, Valeria María Onetto y Mercedes Rodríguez Goyena?

Un ataque que supera el plano individual

El acto descrito no es fruto de un arrebato: hay planificación, elección del lugar y uso deliberado de un medio idóneo para causar muertes. La intención homicida es manifiesta y se proyecta sobre un número indeterminado de víctimas.

Según el proyecto de reforma del Código Penal (Comisión 2025), el encuadre jurídico sería claro: homicidio doloso agravado, sancionado con prisión perpetua. El nuevo texto incorpora una agravante que cubre el homicidio cometido en la vía pública o en lugares de concurrencia masiva mediante automotores u otros instrumentos capaces de provocar un daño letal e indiscriminado.

En este marco, el vehículo deja de ser un objeto neutral y se considera un instrumento de muerte equivalente a un arma cuando se emplea con ese fin.

Además, opera la figura del peligro común, que pone el énfasis no solo en el resultado letal sino en la creación consciente de un riesgo generalizado para la sociedad.

La exclusión de cualquier atenuación

Tan significativo como el agravamiento es que se excluyen expresamente las atenuantes habituales. No es aplicable la emoción violenta, propia de reacciones súbitas y comprensibles, ni el homicidio preterintencional, porque la muerte no resulta de un exceso sino que constituye el objetivo buscado.

Desde una visión tradicional del derecho penal, la preparación previa del ataque descarta cualquier atenuación basada en el estado emocional o la historia personal del autor; el reproche se funda en la decisión consciente de vulnerar el orden jurídico y utilizar la vida humana como medio de terror.

Entre la novela y la norma

Stephen King escribió Mr. Mercedes antes de que los ataques con vehículos se multiplicaran en distintas ciudades del mundo. La práctica social y las experiencias reales, sin embargo, terminaron traduciéndose en propuestas normativas. La reforma recoge esos episodios e incorpora respuestas específicas sin alterar las categorías fundamentales del derecho penal: dolo, culpabilidad y proporcionalidad.

Visto así, el libro funciona como advertencia temprana: cuando la violencia se organiza, se planifica y se ejecuta de forma masiva, el derecho penal debe ofrecer una respuesta firme. La severidad de la sanción no busca la revancha sino reafirmar un principio básico: la vida humana constituye un límite inviolable frente a la violencia individual y al poder punitivo.

En ese sentido, el estudio elaborado por la comisión de reforma y elevado oportunamente al señor Ministro de Justicia apunta a dar respuesta a esos desafíos.

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