Investigadores del Norwegian Institute of Bioeconomy Research desarrollan HorseVoice, un proyecto que enseña a los caballos a usar símbolos para expresar preferencias, con el objetivo de mejorar la comunicación entre humanos y equinos y contribuir al bienestar animal.
El método permite que los caballos indiquen sus deseos sobre aspectos como mantas, métodos de entrenamiento o equipamiento. Según el instituto, estos símbolos han mostrado que los animales pueden comunicar preferencias de manera fiable.
Grete H. M. Jørgensen, responsable de la sección noruega del proyecto, explica que la investigación avanza: estudiantes de escuelas ecuestres han empezado a entrenar a sus propios caballos para tomar decisiones sencillas —por ejemplo, elegir si llevar una manta— lo que cuestiona prácticas tradicionales de manejo.
La utilización de símbolos abre la posibilidad de consultar a los caballos sobre alimentación, formación o condiciones de estabulación, pero también plantea dilemas éticos: hay que decidir cómo actuar si un caballo elige algo distinto a lo esperado por su cuidador, o si prefiere no ser montado. El equipo considera que la comunicación visual puede fomentar un trato más respetuoso y responsable.
El proyecto analiza además el efecto social: al interactuar con los símbolos, los alumnos parecen pasar de ver al caballo como un competidor a reconocerlo como un ser con preferencias, lo que puede aumentar la empatía y mejorar la calidad de las relaciones en las escuelas ecuestres.
Participan instituciones como Skjetlein Upper Secondary School en Noruega y Strömsholm National Equestrian Center en Suecia. Investigadores de la Universidad de Malmö realizan entrevistas para aportar un enfoque multidisciplinario y evaluar el impacto psicológico y social del método.
Jørgensen subraya la influencia de los referentes en la formación de actitudes entre los jóvenes del entorno ecuestre: muchos se alteran al conocer malos tratos en el sector, y este proyecto ofrece un espacio para abordar y debatir esos casos, promoviendo una cultura de respeto y reflexión ética.
Uno de los objetivos principales es elaborar un manual práctico dirigido a propietarios, entrenadores y centros de formación que incluya instrucciones, ejemplos de símbolos, guías de entrenamiento y recursos audiovisuales para facilitar la adopción del método fuera del contexto académico.
Según Jørgensen, si quienes trabajan con caballos aprenden a interpretar sus señales, podría lograrse una mejora sostenida en el bienestar animal y en la calidad de las prácticas ecuestres; el proyecto quiere demostrar que la comunicación bidireccional es posible y que los caballos pueden participar activamente en su vida diaria.
El proyecto ha consolidado sus bases metodológicas y en 2026 comenzarán evaluaciones sistemáticas sobre las preferencias de caballos completamente adiestrados respecto al uso de mantas tras el ejercicio. Paralelamente se recopila material fotográfico y audiovisual para enriquecer el manual educativo.
El Norwegian Institute of Bioeconomy Research sigue atento a las respuestas de los caballos ante las nuevas preguntas planteadas por sus cuidadores y considera que esta iniciativa podría marcar un nuevo rumbo en la relación entre humanos y equinos, abriendo posibilidades para un diálogo y una comprensión mutua más profundos.


