15 de enero de 2026
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Radicondoli paga la mitad del alquiler por una vida tranquila

Radicondoli, un pequeño pueblo en la cima de una colina de la Toscana, aparece como una opción atractiva para quienes buscan cambiar de vida y reducir los costes de vivienda.

A poco más de una hora por carretera desde Florencia y alrededor de 50 minutos de Siena, ofrece un refugio para quienes desean abandonar el ritmo de las grandes ciudades y disfrutar de paisajes rurales, calles empedradas y arquitectura medieval bien conservada.

Con menos de 1.000 habitantes, su lejanía de los núcleos urbanos convierte al municipio en un lugar tranquilo, aunque plantea desafíos para los recién llegados: el italiano es la lengua predominante y el inglés apenas se oye en plazas y comercios, por lo que puede ser necesario tomar clases del idioma.

A pesar de ello, quienes se instalan en Radicondoli disfrutan cada mañana de vistas al campo y de la rutina de recorrer callejuelas llenas de historia y tradición.

La serenidad del pueblo contrasta con el impulso que quiere darle el ayuntamiento para afrontar un problema común en muchas localidades italianas: la pérdida de población. Para revertirla, el gobierno municipal ha puesto en marcha iniciativas destinadas a atraer nuevos inquilinos y compradores primerizos.

La administración ha reservado un fondo de 300.000 euros para incentivar la llegada de familias, profesionales y pequeños emprendedores, con el objetivo de reactivar la economía local y preservar el tejido social del pueblo.

En su página web, el ayuntamiento explica que estas medidas buscan “mejorar la calidad de vida de la gente, estimular el desarrollo económico y residencial, e invitar a nuevos amigos a unirse a la comunidad”.

Se han previsto subvenciones para empresas locales y para la creación de nuevas infraestructuras, además de incentivos específicos para quienes decidan fijar su residencia en la localidad.

La medida principal es un subsidio que cubre el 50% del alquiler mensual para quienes se comprometan a vivir en Radicondoli al menos cuatro años consecutivos. Este descuento supone un alivio frente al aumento general del coste de la vida y una oportunidad para quienes buscan una existencia más sencilla sin destinar gran parte del salario a la vivienda.

Además, el plan incluye apoyos como ayudas para quienes deben desplazarse diariamente al trabajo fuera del pueblo, la creación de nuevas guarderías y escuelas, y facilidades económicas para instalar sistemas de calefacción ecológica en las viviendas.

Para quienes, tras un tiempo en alquiler, decidan comprar una propiedad, el ayuntamiento ofrece subvenciones que cubren entre el 15% y el 25% del coste total, con un máximo de 20.000 euros. Se trata de una ayuda no reembolsable siempre que los nuevos propietarios mantengan su residencia en Radicondoli durante al menos diez años.

Este incentivo favorece especialmente a los compradores primerizos y se complementa con el hecho de que muchas casas del pueblo están en buen estado, lo que evita las costosas reformas que suelen asociarse a otras ofertas inmobiliarias en Italia.

Los requisitos para acceder a estos programas son claros: compromiso de permanencia mínima (cuatro años para el subsidio de alquiler, diez años para conservar la subvención de compra) y disposición a integrarse en un entorno donde la vida social, el idioma y los servicios se desarrollan a escala reducida.

A cambio, quienes se muden a esta colina italiana pueden dejar atrás el estrés urbano y disfrutar de paseos diarios entre edificios medievales, además de la posibilidad de implicarse activamente en la vida comunitaria.

Radicondoli no es la única localidad italiana que ha recurrido a incentivos para combatir el despoblamiento. En los últimos años varias poblaciones llamaron la atención con medidas como la venta de viviendas por un euro.

Las diferencias son notables: esas casas suelen necesitar reformas profundas y una gran inversión de tiempo y dinero, mientras que la oferta de Radicondoli se basa en viviendas listas para entrar a vivir y en ayudas económicas accesibles sin la obligación de acometer reconstrucciones integrales.

El atractivo del pueblo también queda patente en recomendaciones de viajeros como Grace Beard, editora de viajes de Time Out, que sugiere sentarse en la terraza de la pizzería familiar La Pergola. Destaca sus pizzas de autor elaboradas con productos locales —como la burrata de Apulia y la carne de Chianina— y el trato afable de sus habitantes.

Así, la propuesta de mudarse a Radicondoli no es solo un beneficio económico: invita a experimentar una vida más pausada en una comunidad acogedora, rodeada de historia y paisajes bien conservados.

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