22 de febrero de 2026
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EEUU despliega mayor fuerza en Medio Oriente por tensión con Irán

El despliegue militar de Estados Unidos en Medio Oriente ha alcanzado niveles inusitados de concentración, mientras se multiplican las señales de preparación para una posible operación contra Irán. Al 17 de febrero de 2026, la proyección de fuerzas estadounidenses en la región refleja un refuerzo notable en capacidades aéreas, navales y de defensa antimisiles. Informes de Reuters y documentos de fuentes abiertas señalan una acumulación de recursos en países del Golfo Pérsico, el Mar Rojo y el Mediterráneo oriental, en respuesta a la escalada de tensiones con la República Islámica.

En el foco internacional está Irán, que queda rodeado por una red de bases, puertos y corredores aéreos usados o controlados por fuerzas estadounidenses. Desde mediados de enero se han registrado alrededor de 160 vuelos de aviones C-17A hacia la zona destinados a transportar personal, equipos y material estratégico, un indicador de la intensidad logística del despliegue, según Reuters.

La actividad aérea estadounidense incluye también 18 vuelos de C-5M con carga pesada a Arabia Saudita, Qatar y Yibuti, además de una flotilla de entre 20 y 22 aviones cisterna KC-135 y KC-46 para garantizar el reabastecimiento en vuelo de la aviación táctica y estratégica. Asimismo ha aumentado la frecuencia de vuelos de transporte táctico C-130H/J para apoyar la movilidad entre las bases desplegadas.

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El componente de inteligencia y guerra electrónica se ha reforzado con la presencia de un RC-135 SIGINT en Chania (Grecia), especializado en la interceptación de comunicaciones y vigilancia de señales electrónicas. Completan este elemento cuatro MC/HC-130J desplegados entre la base aérea Muwaffaq Salti en Jordania y Diego García en el océano Índico, tres aeronaves EA-11A BACN en la base Prince Sultan de Arabia Saudita, dos WC-135R “nuke sniffer” y dos E-3 Sentry AWACS en Mildenhall (Reino Unido), dedicadas a la detección nuclear y al control aéreo avanzado, respectivamente.

En materia de aviación de combate, la base Muwaffaq Salti aloja capacidades significativas: 24 F-15E, 30 F-35A y seis EA-18GA de guerra electrónica. Cazas F-16 desplegados en Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita añaden flexibilidad táctica, y la presencia de A-10 Thunderbolt en Jordania refuerza la capacidad de apoyo aéreo cercano para operaciones terrestres.

Según The Washington Post, la presencia naval estadounidense también ha aumentado. El Grupo de Combate del USS Abraham Lincoln opera en el Mar Arábigo con destructores de escolta, mientras que el Grupo de Combate del USS Gerald R. Ford se encuentra asimismo desplegado, integrando portaaviones y buques de superficie adicionales como escoltas y fragatas.

Otros activos reportados en la región incluyen al USS Roosevelt en el Mediterráneo, al USS McFaul y al USS Mitscher en el Golfo Pérsico, y al USS Delbert D. Black en el Mar Rojo. Además, un submarino de la clase Ohio, cuya ubicación no se ha divulgado públicamente, aporta un elemento de disuasión con capacidad nuclear y de ataque a larga distancia.

La defensa antimisiles constituye otro pilar esencial de la estrategia estadounidense. The Wall Street Journal informó que el Comando Central habría desplazado al menos una batería adicional del sistema THAAD a Arabia Saudita o Qatar, mientras que sistemas MIM-104 Patriot permanecen desplegados en múltiples baterías a lo largo de la región. Estos sistemas están destinados a proteger infraestructuras críticas y posiciones avanzadas de fuerzas propias y aliadas frente a misiles balísticos y ataques aéreos.

La logística requerida para fortalecer esas defensas ha implicado más de 99 vuelos de C-17A y C-5M exclusivamente para el traslado de baterías antiaéreas, según datos compartidos por la cuenta @TheIntelFrog en redes especializadas en defensa. Esa cifra subraya el esfuerzo necesario para apuntalar la red defensiva alrededor de posibles objetivos iraníes y aliados en el Golfo.

La acumulación de medios se interpreta en el marco de la disputa nuclear, los ataques de milicias afines a Irán en la región y el intercambio de amenazas entre Washington y Teherán. El gobierno de Estados Unidos ha reiterado su compromiso con la seguridad de sus aliados y la protección de las rutas marítimas en el Golfo Pérsico, el Mar Rojo y el Mediterráneo oriental. Fuentes militares citadas por Reuters indican que los despliegues responden a evaluaciones de inteligencia sobre la posibilidad de incidentes que podrían derivar en una confrontación directa.

Además de la potencia aérea y naval, la presencia de plataformas de inteligencia como el RC-135 y sensores WC-135R apunta a un énfasis en la vigilancia de posibles movimientos de armas no convencionales en territorio iraní. El refuerzo de capacidades de guerra electrónica, con aeronaves EA-18GA y EA-11A BACN, busca asegurar la ventaja en el espectro electromagnético y proteger las comunicaciones aliadas frente a interferencias o ataques cibernéticos.

El despliegue estadounidense alrededor de Irán cuenta con la cooperación de gobiernos regionales que han autorizado el uso de bases y del espacio aéreo, lo que facilita la rápida proyección de fuerzas y el abastecimiento. La red logística incluye instalaciones en Jordania, Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, entre otros puntos, configurando un corredor estratégico para la movilización de tropas y equipos.

Pese a la envergadura de la operación, no se han hecho públicos los objetivos ni la duración exacta del despliegue. Fuentes consultadas por The Wall Street Journal sostienen que la acumulación de recursos permite tanto operaciones de disuasión como la ejecución de una campaña militar a gran escala, si fuera necesario. El monitoreo internacional continúa mientras la tensión regional se mantiene elevada y persisten incertidumbres sobre la evolución del escenario estratégico en Medio Oriente.

El régimen iraní eleva la tensión

La República Islámica elevó la tensión al probar un nuevo misil naval de defensa aérea de largo alcance, denominado Sayyad-3G, durante maniobras de la Armada de la Guardia Revolucionaria en el estrecho de Ormuz, según medios iraníes.

El Sayyad-3G fue lanzado desde el buque Shahid Sayyad Shirazi en el marco de ejercicios llamados “Control Inteligente del Estrecho de Ormuz”, desarrollados por la Armada de la Guardia Revolucionaria, informó la agencia Mehr.

Las autoridades iraníes describen que el Sayyad-3G tiene un alcance de hasta 150 kilómetros, lo que permite establecer un perímetro defensivo aéreo alrededor de la nave, y que puede interceptar cazas, drones de gran altitud, aeronaves de patrulla marítima, aviones de apoyo y ciertos misiles de crucero.

Las maniobras se realizaron en un punto estratégico para el comercio global de hidrocarburos, en un contexto de tensiones crecientes con Estados Unidos y de negociaciones reanudadas sobre el programa nuclear iraní.

Según las fuentes iraníes, el sistema emplea lanzadores verticales (VLS), lo que proporciona cobertura de 360 grados sin necesidad de reorientar el armamento, reduce los tiempos de reacción y permite lanzamientos sucesivos frente a ataques múltiples.

El anuncio de la prueba siguió a advertencias del presidente estadounidense Donald Trump, quien dijo que evaluaba posibles ataques limitados contra Irán como presión para lograr un acuerdo nuclear que incluiría restricciones sobre misiles balísticos iraníes, una exigencia que Teherán rechaza, según la administración estadounidense.

Trump mencionó un plazo de entre 10 y 15 días para la firma de un pacto, después de negociaciones indirectas mediadas por Omán y celebradas en Mascate y Ginebra los días 6 y 17 de febrero.

En el último encuentro en Ginebra, Irán afirmó haber alcanzado un consenso sobre “principios rectores” para un acuerdo, mientras que Estados Unidos reconoció avances pero señaló que los iraníes “aún no están dispuestos a reconocer” las líneas rojas planteadas por la Casa Blanca.

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, declaró en una entrevista con la cadena MSNBC que en dos o tres días presentaría el borrador de un posible acuerdo con Estados Unidos, y advirtió que si Washington recurriera al “lenguaje de la fuerza”, Irán respondería de la misma manera.

Medios como CNN y The New York Times han informado que el ejército de Estados Unidos está preparado para lanzar ataques contra Irán en espera de la autorización presidencial. Algunos reportes citan acciones militares pasadas en la región durante enfrentamientos anteriores entre Irán e Israel, según esas fuentes periodísticas.

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