La reacción de Sabrina Rojas cobró sentido tras el contundente mensaje que Flor Vigna publicó en sus redes para presentar “La vara está baja”, tema inspirado en su relación con Luciano Castro.
Un día antes del lanzamiento, Vigna compartió en Instagram un texto que repercutió entre sus seguidores. Escribió que “dicen que el tiempo pone todo en su lugar”, pero que después de “tantas mentiras, manipulación y frases como ‘si te vas, me mato’ o ‘tirate un tiro en el paladar’” hay una ruptura en la confianza que marca un antes y un después.
La publicación, acompañada de una imagen promocional en la que lleva una camiseta con la leyenda “Guapa sí, tarada no”, fue interpretada por muchos como una alusión directa a su expareja. Vigna afirmó que sanar no equivale a callar y que soltar implica mirar lo vivido, transformar el dolor en aprendizaje y conciencia.
Ese posicionamiento fue el eje de las críticas de Sabrina Rojas en SQP (América TV). Rojas señaló la contradicción de quien rechaza hablar del pasado sentimental pero lo usa como materia prima para canciones y promoción: “Si vos no querés que te vayan a preguntar por tu exnovio, no juegues con el tema del momento”. Añadió de forma contundente: “Si Castro te angustia, no hagas esto”.
El gesto de Vigna —en la letra y en la imagen de la remera— fue leído por muchos como una reivindicación personal tras una separación marcada por rumores y audios viralizados del actor. La cantante también expresó el impacto emocional del final de la relación: “El miedo a volver a amar, el miedo a la traición, se te queda impregnado en el corazón”.
La controversia amplificó la exposición pública de la ruptura, combinando tácticas de promoción musical con procesos personales. Para Sabrina, la exnovia tiene derecho a su catarsis, pero la coherencia exige asumir las consecuencias mediáticas: “Si vos jugás, obviamente estoy obligada a ir a preguntarte sobre tu relación con Luciano”.
Rojas además fue crítica con Griselda Siciliani, al señalar que cuando aparece en medios con discursos que parecen de “una mujer libre y empoderada” y luego recibe críticas y memes, existe una contradicción entre el mensaje y la recepción pública; según Rojas, ese discurso resultaba en realidad algo arcaico.
Su crítica se centró en la aparente incoherencia entre el discurso público y el manejo de la intimidad: recordó casos en que se habla en programas o transmisiones sobre relaciones prolongadas, exponiendo aspectos muy íntimos que el público no imagina y que en el ambiente se conocen, aunque se consideren anecdóticos.
En otro pasaje se refirió con ironía a cierta postura de figuras del espectáculo que declaran: “Yo no hablo de mi vida privada”.
Y agregó una reflexión sobre principios y comportamientos: “Bueno, cada uno con sus principios, ¿viste? Hay gente que considera que no es tener principios hablar de los demás y hay gente que considera que no es tener principios meterte con personas casadas constantemente”, concluyó.


