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Estados Unidos aumentó su presencia militar cerca de Irán, desplazando una fuerza naval encabezada por el portaaviones Abraham Lincoln al mar Arábigo en medio de crecientes tensiones regionales.
La medida, autorizada por el presidente Donald Trump, mantiene a las unidades estadounidenses en alto grado de preparación, aunque no se ha ordenado ninguna acción militar directa.
De acuerdo con The New York Times, el despliegue incluye al portaaviones Abraham Lincoln y tres buques de guerra equipados con misiles Tomahawk.
La agrupación naval ingresó al área de responsabilidad del Comando Central de Estados Unidos, posicionándose en el mar Arábigo tras cruzar el océano Índico occidental; rastros de vuelos de reabastecimiento confirmaron movimientos regulares entre esa zona y Omán.
La capacidad ofensiva del grupo se complementa con cazas F-35 y aviones de ataque F/A-18 embarcados, que podrían alcanzar objetivos en Irán si se emitiera una orden presidencial.
Además, fuentes oficiales consultadas por The New York Times indican que se enviaron al menos una docena de F-15E a la región para reforzar la capacidad de ataque terrestre.
Imágenes satelitales muestran que esos F-15E están estacionados en la misma base aérea jordana usada durante la “Operación Martillo de Medianoche” en junio de 2025.
El refuerzo aéreo se ha complementado con el traslado de cazas adicionales y aviones cisterna, según datos de seguimiento de vuelos registrados en los últimos días.
El Pentágono también incrementó sistemas de defensa aérea en la zona, desplegando baterías Patriot y THAAD.
Estas defensas buscan proteger a las tropas ante posibles ataques con misiles iraníes de corto y medio alcance; las estimaciones oficiales sitúan entre 30.000 y 40.000 al personal militar estadounidense en la región.
El despliegue responde a una escalada tras la represión de protestas internas en Irán. Trump pidió al Pentágono opciones de respuesta, lo que llevó a elevar el estado de alerta de los bombarderos estratégicos con base en Estados Unidos.
A pesar de la concentración de fuerzas, funcionarios citados por The New York Times señalaron que Trump no ha autorizado ataques ni ha elegido una de las alternativas presentadas por el Pentágono.
El presidente aún podría privilegiar una solución diplomática, aunque el desplazamiento de la flota y el aumento de aeronaves y defensas evidencian el alto nivel de preparación militar en la zona.
La movilización incluye el reposicionamiento de aviones y recursos logísticos; el flujo constante de suministros, coordinado mediante vuelos entre el mar Arábigo y Omán, confirma la presencia sostenida de la fuerza naval.
El Comando Central de Estados Unidos supervisa las operaciones en la región; la presencia del Abraham Lincoln y sus escoltas constituye una de las mayores concentraciones navales estadounidenses cerca de Irán en años, lo que ha generado preocupación entre analistas y gobiernos vecinos.
El despliegue de Patriot y THAAD forma parte de la estrategia defensiva para interceptar misiles de corto y medio alcance y proteger a las tropas y bases aliadas.
El refuerzo aéreo incluye aeronaves avanzadas como el F-35, cuya presencia amplía las opciones de respuesta según expertos consultados por The New York Times.
Mientras la flota permanece en el mar Arábigo y el Pentágono mantiene opciones abiertas, la atención internacional sigue centrada en la evolución de la crisis; las alternativas evaluadas van desde demostraciones disuasorias hasta operaciones selectivas en caso de deterioro.
La localización, composición y volumen de fuerzas desplegadas reflejan un escenario de alta tensión. El dispositivo liderado por el Abraham Lincoln se mantiene listo para ejecutar órdenes presidenciales, mientras se monitorizan los movimientos de Irán y las reacciones de otros actores regionales.


