El jefe del ejército iraní, Amir Hatami, afirmó que las fuerzas armadas del país están “plenamente preparadas” ante una posible agresión, en respuesta al reciente despliegue militar de Estados Unidos en el Golfo Pérsico. Según la agencia IRNA, Hatami advirtió que cualquier error del adversario pondría en riesgo la seguridad propia y la estabilidad regional.
En declaraciones difundidas por IRNA, Hatami reiteró la total disposición del ejército tras los movimientos estadounidenses en la zona y advirtió: “Si el enemigo comete un error, no tengan duda de que pondrá en riesgo su propia seguridad, la seguridad de la región y la seguridad del régimen sionista”.
Estados Unidos reforzó su presencia con una flota naval encabezada por el portaaviones USS Abraham Lincoln, acompañada de buques armados con misiles Tomahawk y aviones de combate F-35 y F/A-18, según The New York Times. El Comando Central estadounidense (CENTCOM) informó que este grupo opera en el mar Arábigo y está preparado para responder ante incidentes, y que su misión es proteger al personal estadounidense y el tránsito marítimo en un corredor comercial clave.
El presidente Donald Trump señaló que Irán busca un acuerdo para evitar una posible intervención militar estadounidense, pero añadió que Washington ha fijado un plazo, conocido solo por las autoridades iraníes, para que Teherán responda a la oferta de diálogo. Trump subrayó la importancia de la presencia militar en la región y no descartó el uso de la fuerza si fracasa la vía diplomática.
Tras el anuncio de maniobras navales con fuego real de Irán en el estrecho de Ormuz, CENTCOM emitió una advertencia y dijo que no tolerará acciones inseguras por parte de la Guardia Revolucionaria. El comando estadounidense señaló que maniobras como sobrevuelos cerca de buques, acercamientos peligrosos de lanchas rápidas y el uso intimidatorio de armamento incrementan el riesgo de escalada.
Como parte de la tensión creciente, la Guardia Revolucionaria planea realizar ejercicios militares de dos días con fuego real en el estrecho de Ormuz, según IRNA. Estas maniobras se anuncian después de que Estados Unidos y, desde el jueves, la Unión Europea incluyeran formalmente a la Guardia en sus listados de organizaciones terroristas, una medida que Teherán ha rechazado enérgicamente.
El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchi, reiteró que Irán está dispuesto al diálogo sobre su programa nuclear siempre que las negociaciones se den en igualdad de condiciones y sin amenazas. Araqchi afirmó que Irán no busca armas nucleares y estaría dispuesto a un acuerdo justo que proteja los intereses del pueblo iraní, pero subrayó que no negociará sus misiles balísticos ni sus capacidades defensivas y exigió el levantamiento previo de sanciones para avanzar.
Araqchi añadió que actualmente no hay conversaciones previstas con Washington y afirmó que Irán preservará y ampliará sus capacidades defensivas según lo requiera su seguridad nacional. Señaló que el país está preparado tanto para el diálogo como para la confrontación, según evolucione la situación.
El aumento de la tensión ocurre en un contexto de recientes represión de protestas en varias ciudades iraníes y de enfrentamientos previos entre Irán e Israel. En meses recientes se registraron ataques y operaciones que afectaron instalaciones y personal vinculados al programa nuclear iraní, y la presencia militar internacional en la región se ha intensificado con movimientos como la llegada de un destructor estadounidense al puerto israelí de Eilat. Paralelamente, Turquía, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita han impulsado gestiones diplomáticas para evitar un conflicto abierto.
Pese a las sanciones y las amenazas, las autoridades iraníes mantienen su compromiso con el desarrollo de la ciencia y la tecnología nuclear. Hatami expresó que “la ciencia y tecnología nucleares de la República Islámica de Irán no se pueden eliminar, aunque los científicos y los hijos de esta nación mueran como mártires”, una declaración que contribuye a elevar la tensión con Estados Unidos.


