21 de febrero de 2026
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EEUU despliega la mayor fuerza militar en Medio Oriente en 20 años ante Irán

El despliegue militar de Estados Unidos en Oriente Medio ha alcanzado un nivel de concentración sin precedentes, y hay señales crecientes de preparación para una posible operación contra Irán. Al 17 de febrero de 2026, la proyección de fuerzas estadounidenses en la región muestra un refuerzo notable en capacidades aéreas, navales y en defensa antimisiles. Informes de Reuters y documentos de fuentes abiertas señalan que la acumulación de medios se extiende por países clave del Golfo Pérsico, el Mar Rojo y el Mediterráneo oriental, en respuesta a la escalada de tensiones con la República Islámica.

Irán aparece en el centro de la atención internacional, rodeado por una red de bases, puertos y rutas aéreas controladas o utilizadas por las fuerzas estadounidenses. Desde mediados de enero se registraron alrededor de 160 vuelos de aviones C-17A hacia la región para movilizar personal, equipos y suministros, dato que Reuters confirmó como indicativo de la intensidad logística del despliegue.

La actividad aérea estadounidense incluye además cerca de 18 vuelos de C-5M con carga pesada hacia Arabia Saudita, Qatar y Yibuti, y la presencia de una flota de entre 20 y 22 aviones cisterna KC-135 y KC-46 para garantizar el reabastecimiento en vuelo de la aviación táctica y estratégica. También ha aumentado la frecuencia de vuelos de transporte táctico C-130H/J para facilitar la movilidad de tropas y equipos entre las bases desplegadas en la región.

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El componente de inteligencia y guerra electrónica se ha reforzado: un RC-135 SIGINT opera desde Chania, Grecia, para interceptación de comunicaciones y vigilancia de señales; cuatro MC/HC-130J se distribuyen entre la base Muwaffaq Salti en Jordania y Diego García en el océano Índico; y tres aeronaves EA-11A BACN están ubicadas en la base Prince Sultan en Arabia Saudita. Completan este conjunto dos WC-135R dedicados a detección nuclear y dos E-3 Sentry AWACS en Mildenhall (Reino Unido) para control aéreo avanzado.

En cuanto a aviación de combate, la base Muwaffaq Salti acoge una dotación significativa: cerca de 24 F-15E, 30 F-35A y seis EA-18G de guerra electrónica. Cazas F-16 desplegados en Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita aportan flexibilidad y capacidad de respuesta, y la presencia de A-10 Thunderbolt en Jordania refuerza las opciones de apoyo aéreo cercano para operaciones terrestres.

Según The Washington Post, el componente naval estadounidense también ha crecido. El Grupo de Combate del portaaviones USS Abraham Lincoln opera en el Mar Arábigo con destructores como el USS Frank E. Petersen, USS Spruance y USS Michael Murphy. Paralelamente, el Grupo de Combate del USS Gerald R. Ford se encuentra desplegado, integrando al portaaviones Gerald R. Ford y buques de escolta como el USS Winston S. Churchill, la fragata USS Bainbridge y el destructor USS Mahan.

Otros activos en la región incluyen al USS Roosevelt en el Mediterráneo, al USS McFaul y al USS Mitscher en el Golfo Pérsico, y al USS Delbert D. Black en el Mar Rojo. Además, un submarino de la clase Ohio, cuya ubicación exacta no se ha divulgado, aporta un elemento disuasorio con capacidad de ataque de largo alcance y potencial nuclear.

La defensa antimisiles es un pilar central de la estrategia. The Wall Street Journal informó que el Comando Central de EE. UU. transfirió al menos una batería adicional del sistema THAAD a Arabia Saudita o Qatar, y que baterías del sistema MIM-104 Patriot permanecen desplegadas en varios puntos de la región. Estos sistemas ofrecen protección ante misiles balísticos y amenazas aéreas, protegiendo infraestructuras críticas y posiciones avanzadas de fuerzas estadounidenses y aliadas.

La logística ha exigido más de 99 vuelos de C-17A y C-5M exclusivamente para trasladar baterías de defensa aérea, según datos difundidos por la cuenta @TheIntelFrog en redes especializadas en defensa. Esa cifra ilustra el esfuerzo necesario para robustecer la red defensiva alrededor de posibles objetivos iraníes y de aliados en el Golfo.

La acumulación de medios militares se interpreta en el contexto de la disputa nuclear, los ataques de milicias proiraníes en la región y el intercambio de advertencias entre Washington y Teherán. El Gobierno de Estados Unidos ha reafirmado su compromiso con la seguridad de sus aliados y la protección de las rutas marítimas en el Golfo Pérsico, el Mar Rojo y el Mediterráneo oriental. Fuentes militares consultadas por Reuters indican que los despliegues responden a evaluaciones de inteligencia que consideran posible la ocurrencia de incidentes que puedan derivar en una confrontación directa.

Además del poder aéreo y naval, la presencia de aviones de inteligencia como el RC-135 y los sensores nucleares WC-135R refleja un enfoque en la vigilancia de posibles movimientos de armas no convencionales en Irán. El refuerzo de capacidades de guerra electrónica, mediante EA-18G y EA-11A BACN, busca asegurar la superioridad en el espectro electromagnético y proteger las comunicaciones aliadas frente a interferencias o ataques cibernéticos.

El despliegue estadounidense alrededor de Irán cuenta con la cooperación de gobiernos regionales que han autorizado el uso de bases y espacio aéreo, facilitando la rápida proyección de fuerza y el reabastecimiento. La red logística articula un corredor estratégico con bases en Jordania, Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, entre otros puntos, para la movilización de tropas y equipos.

A pesar de la magnitud de la operación, no se han detallado públicamente los objetivos concretos ni la duración del despliegue. Fuentes citadas por The Wall Street Journal afirman que la acumulación de recursos permite tanto operaciones de disuasión como la ejecución de una campaña militar a gran escala si fuese necesario. El monitoreo internacional continúa mientras las tensiones regionales se mantienen elevadas y persisten incertidumbres sobre la evolución estratégica en Oriente Medio.

El régimen iraní eleva la tensión

La República Islámica incrementó la tensión al probar un nuevo misil naval de defensa aérea de largo alcance, el Sayyad-3G, durante ejercicios de la Armada de la Guardia Revolucionaria en el estrecho de Ormuz, según informaron medios estatales iraníes.

El Sayyad-3G fue lanzado desde el buque Shahid Sayyad Shirazi en el marco de las maniobras llamadas “Control Inteligente del Estrecho de Ormuz”, realizadas por la Armada de la Guardia Revolucionaria, informó la agencia Mehr.

Autoridades iraníes detallaron que el Sayyad-3G tiene un alcance de hasta 150 kilómetros, lo que permite establecer un “perímetro defensivo” aéreo alrededor del buque y le da capacidad para interceptar cazas, drones de gran altitud, aviones de patrulla marítima, aeronaves de apoyo y ciertos misiles de crucero.

Las maniobras se desarrollaron en el estratégico estrecho de Ormuz, un paso clave para el comercio global de hidrocarburos, en un contexto de aumento de tensiones con Estados Unidos y de reanudación de negociaciones sobre el programa nuclear iraní.

Según los informes iraníes, el sistema emplea lanzadores verticales (VLS), lo que proporciona cobertura de 360 grados sin necesidad de reorientación, reduce el tiempo de reacción y permite lanzamientos sucesivos contra múltiples amenazas.

El anuncio de la prueba se produjo tras advertencias del presidente estadounidense, Donald Trump, quien afirmó estar evaluando posibles ataques limitados contra Irán como presión para lograr un acuerdo nuclear que, según Washington, debería incluir restricciones a los misiles balísticos iraníes, una demanda que Teherán rechaza.

Trump mencionó un plazo de 10 a 15 días para la firma de un pacto, después de negociaciones indirectas mediadas por Omán y celebradas en Mascate y Ginebra los días 6 y 17 de febrero.

En el último encuentro en Ginebra, Irán declaró haber alcanzado un consenso sobre “principios rectores” para un posible acuerdo, mientras que Estados Unidos reconoció avances pero señaló que los iraníes “aún no están dispuestos a reconocer” las líneas rojas fijadas por la administración estadounidense.

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, dijo en una entrevista con la cadena MSNBC que en dos o tres días presentará el borrador de un posible acuerdo con Estados Unidos, aunque advirtió que si Washington recurre al “lenguaje de la fuerza” Irán responderá de la misma manera.

La cadena CNN y The New York Times informaron que el ejército de Estados Unidos está preparado para atacar Irán de forma inminente, a la espera de la autorización presidencial. Informes previos sostienen que Estados Unidos llevó a cabo bombardeos contra instalaciones nucleares iraníes en un episodio de alta tensión ocurrido en junio pasado durante un conflicto entre Irán e Israel.

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