La consagración de Tomás Etcheverry en el Río Open fue una remontada intensa: perdió el primer set y terminó imponiéndose al chileno Alejandro Tabilo en una final cambiante y cargada de emoción.
Al obtener el título, el platense expresó un fuerte desahogo después de años de buscar ese logro, reflejando la importancia personal del triunfo.
El resultado final fue 3-6, 7-6 (3) y 6-4 tras 3 horas y 4 minutos de juego. A ese esfuerzo se sumó el desgaste de la semifinal ante el checo Vít Kopriva, que también duró cerca de tres horas y sufrió interrupciones por lluvia.
Etcheverry definió el momento como un sueño cumplido tras mucho trabajo con su equipo. Con este triunfo subirá 18 puestos en el ranking ATP y quedará en el puesto 33.
Con 26 años, el jugador platense llega al título luego de temporadas de crecimiento y consolidación en el circuito, y tras haber perdido tres finales anteriormente.
La definición en Río exigió ajustes: Tabilo ganó el primer parcial y Etcheverry tuvo que modificar su estrategia, mantener la concentración y confiar en su juego para dar vuelta la historia.
El segundo set fue clave; lo llevó al tie break y allí mostró la calma que le había faltado en algunas definiciones previas. En el tramo final mantuvo la intensidad desde el fondo de la cancha y aprovechó sus oportunidades para cerrar la remontada.
Tras el partido, señaló que dio el máximo en la final y celebró la obtención de su primer título en la Quadra Central del Jockey Club Brasileiro, donde un argentino fue campeón por tercer año consecutivo después de las dos ediciones ganadas por Sebastián Báez.
El Río Open, el torneo más importante de la gira sudamericana sobre polvo de ladrillo, exige una semana de partidos duras y condiciones complicadas; Etcheverry lo ganó soportando el desgaste acumulado y mostrando carácter. Tras los títulos de Francisco Cerúndolo en Buenos Aires y de Etcheverry en Río, la gira continúa ahora en el ATP 250 de Santiago de Chile, que contará con 10 representantes argentinos en el cuadro principal.

