23 de febrero de 2026
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Castillo Książ entre opulencia y sombra del nazismo

En la Baja Silesia, el castillo Książ se alza sobre colinas boscosas con una silueta imponente. Esta edificación, que combina elementos de palacio barroco y fortaleza renacentista, es la tercera más grande de Polonia y a primera vista parece sacada de un cuento de hadas.

Sin embargo, bajo su apariencia majestuosa hay un pasado marcado por la ambición, el secretismo y la violencia, ligado al nazismo y a uno de los proyectos más enigmáticos del Tercer Reich.

De fortaleza medieval a residencia aristocrática

El origen de Książ se remonta a la Edad Media, cuando el duque silesiano Bolko I el Estricto levantó una fortificación en este promontorio estratégico. Con los siglos, la estructura se amplió y embelleció. En 1466, Hans von Schellendorf la adquirió y la renombró Schloss Fürstenstein, denominación que perduró hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.

Durante el periodo en que Baja Silesia formó parte de Prusia, el castillo se consolidó como un emblema de la aristocracia alemana.

Ese legado sigue siendo visible: los visitantes cruzan jardines cuidados antes de acceder a salones ricamente decorados, comparables a los de grandes palacios europeos.

Un ejemplo es el Salón Maximiliano, con lámparas de araña, chimeneas de mármol y estucos en las paredes, que recuerda el esplendor palaciego frecuentado por la realeza. También se conservan los aposentos de la princesa británica Daisy, esposa de Hans Heinrich XV von Hochberg, decorados en tonos rosados con espejos y sofás lujosos; él fue el último propietario antes de la ocupación nazi.

Ese ambiente opulento contrasta con restos de la ocupación militar: en una cámara pueden verse dos ascensores grises y sobrios, instalados por los nazis en 1944. Un pozo conecta el castillo con búnkeres a unos 50 metros bajo tierra y servía como vía de evacuación rápida.

El capítulo nazi: túneles, sufrimiento y misterio subterráneo

Los ascensores introducen el periodo más oscuro de la historia del castillo, vinculado al Proyecto Riese (“Gigante” en alemán), uno de los programas de construcción más secretos del Reich. En 1944, con la guerra en su apogeo, los nazis tomaron el castillo tras la huida del conde Hans Heinrich XVII a Inglaterra. Książ y las Montañas del Búho se convirtieron en el centro de ese proyecto, orientado a crear una extensa red de instalaciones subterráneas en la zona.

Hasta ahora se han identificado siete grandes complejos subterráneos relacionados con el Proyecto Riese, pero la función exacta de esos túneles sigue siendo incierta, dado que muchos documentos fueron destruidos u ocultados durante la retirada nazi, lo que alimenta teorías y leyendas. Aunque se supone que el castillo podría haber sido destinado a cuartel general de Adolf Hitler, no existe una prueba concluyente.

Lo que sí está documentado es el coste humano: más de 13.000 prisioneros fueron traídos a la región para excavar y construir la infraestructura. La Organización Todt dirigió los trabajos, utilizando principalmente reclusos de los campos de concentración de Auschwitz y Gross-Rosen, en su mayoría judíos. Las condiciones eran extremas, con enfermedades como el tifus y una presión constante por avanzar; se estima que alrededor de 5.000 personas murieron durante las obras.

Los túneles bajo el castillo alcanzan aproximadamente dos kilómetros. Algunos tramos, construidos en hormigón armado, miden hasta cinco metros de altura y son lo bastante anchos como para permitir el paso de un automóvil; otros permanecen como roca viva. En uno de los pasadizos aún pueden apreciarse los restos de una vía estrecha que se usó en las excavaciones.

Túneles, leyendas y el mito del tren de oro nazi

A pesar de la documentación y los testimonios sobre la ocupación, en la Baja Silesia perduran leyendas que atraen la atención, entre ellas la del supuesto tren cargado con oro y objetos de valor robados por los nazis. Muchos siguen buscando tesoros y túneles ocultos en la zona.

La leyenda afirma que, durante la retirada alemana de Wrocław (entonces Breslau) en 1945, se ocultó un tren repleto de bienes valiosos en algún punto de las Montañas del Búho. En 2015, un grupo con permiso excavó en la llamada Zona 65, cerca de Wałbrzych, sin resultados concluyentes.

El misterio continúa, alimentado por la desaparición de documentos y la existencia de túneles sellados. Al retirarse ante el avance del Ejército Rojo, los nazis destruyeron o bloquearon muchas entradas a los pasadizos subterráneos.

Hoy, aunque Silesia tiene una historia compleja y períodos prolongados bajo dominio alemán, el castillo Książ es uno de los destinos turísticos más visitados de Polonia.

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