El viceprimer ministro Alexandr Nóvak declaró este jueves que la economía rusa no superará el estancamiento actual hasta 2027.
Según Nóvak, “el próximo año mantendremos el mismo nivel de crecimiento que en 2025. Ya en 2027 entraremos en un ritmo de crecimiento sólido, comparable a la media mundial”, afirmó en una entrevista con la televisión pública.
El Ministerio de Economía prevé un crecimiento del Producto Interior Bruto del 1% para este año, previsión que el presidente Vladímir Putin confirmó la semana pasada.
Las proyecciones sitúan el crecimiento en 1,3% para 2026 y en 2,7% para 2027, aunque Nóvak señaló que esas cifras dependerán de la evolución de la guerra en Ucrania.
El viceprimer ministro advirtió además que las guerras comerciales impulsadas por Estados Unidos frenan el crecimiento económico global.
Destacó que, en los primeros tres años de la campaña militar, el PIB ruso creció un 9,7%, cifra que, según su comparación, es trece veces superior al aumento registrado en la Eurozona.
Por efecto de las sanciones estadounidenses a las dos mayores petroleras del país, las exportaciones rusas de crudo y gas cayeron un 35% en noviembre y se espera que disminuyan en torno al 50% en diciembre.
Asimismo, Nóvak indicó que el Estado destinó este año unos 140.000 millones de dólares a la campaña militar en Ucrania, lo que equivale al 5,1% del presupuesto federal.
Suba de impuestos
La Duma Estatal aprobó en segunda lectura un proyecto de ley para elevar el impuesto al valor añadido (IVA) del 20% al 22%, una medida que el Gobierno considera necesaria para reforzar los ingresos públicos tras casi cuatro años de conflicto y un gasto militar excepcional desde la disolución de la URSS. El texto debe recibir una tercera lectura, pasar por el Consejo de la Federación y ser firmado por Vladímir Putin para entrar en vigor.
El aumento del IVA tendría un impacto estimado de un billón de rublos (unos 12.300 millones de dólares). En la práctica, afectará una amplia parte del consumo interno y se sumará a otras medidas fiscales que incrementan la carga sobre hogares y empresas.
El proyecto reduce además el umbral de facturación a partir del cual las empresas deben aplicar el IVA: baja de 60 millones de rublos anuales (unos 739.000 dólares) a 10 millones (aprox. 123.000 dólares). El Gobierno argumenta que así se pretende evitar la fragmentación artificial de empresas para eludir impuestos, pero las asociaciones empresariales advierten que la medida podría provocar cierres, aumento de la economía informal y despidos entre pequeñas y medianas empresas que hasta ahora estaban exentas.
Entre otras reformas controvertidas figura la eliminación de la tarifa reducida de la llamada “tarifa de reciclaje” para automóviles, lo que encarecería especialmente los coches importados de gama media y alta —un segmento que creció tras la salida de marcas occidentales y la llegada de fabricantes chinos—. El Ejecutivo también estudia subir los impuestos sobre bebidas alcohólicas, tabaco, vapes y productos tecnológicos como teléfonos móviles y ordenadores portátiles.
(con información de EFE)


