24 de febrero de 2026
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Protestas estudiantiles en Irán por represión y tensión con Estados Unidos

Estudiantes de varias universidades en Teherán volvieron a manifestarse este lunes contra el régimen iraní; fue la tercera jornada de protestas desde la represión de enero, que dejó miles de muertos.

Testigos y videos verificados muestran concentraciones en las universidades Sharif, Teherán y Al-Zahra, donde los jóvenes corearon consignas contra los ayatolás, exhibieron banderas del exmonarca Reza Pahlavi y en algunos casos se enfrentaron a la milicia paramilitar Basij.

En Al-Zahra, manifestantes —estudiantes y profesoras— corearon “Queremos recuperar Irán, ¡basta de opresión!” y expresaron apoyo a la monarquía en el exilio, además de reclamar derechos civiles y libertad política.

En Sharif los estudiantes se reunieron frente a la cafetería central, ondeando una bandera con el emblema del león y el sol y entonando “Mujer, vida, libertad”, lema difundido en las protestas de 2022.

En la Universidad de Teherán, la protesta se produjo durante un homenaje a un estudiante fallecido en manifestaciones previas; testigos indican que los asistentes corearon consignas contra el líder supremo, ayatolá Ali Khamenei, y pidieron la caída del régimen.

A diferencia de otras instituciones, en esta ocasión los guardias no intervinieron en Teherán; sin embargo, en otros campus se registraron enfrentamientos aislados con miembros de la Basij, que buscaron dispersar a los manifestantes.

La tensión internacional agrava el contexto: Estados Unidos evacuó a familiares y personal no esencial de su embajada en Beirut, y el presidente Donald Trump advirtió que “cosas realmente malas pasarán” si Irán no satisface exigencias sobre su programa nuclear y su influencia regional.

La presencia del portaaviones USS Gerald R. Ford en el Golfo Pérsico aumenta la presión sobre Teherán, en paralelo a las negociaciones indirectas en Ginebra sobre el programa nuclear iraní.

Estos enfrentamientos y manifestaciones estudiantiles forman parte de un descontento creciente. Las protestas de enero, provocadas por la depreciación de la moneda y las sanciones, dejaron miles de muertos.

La Agencia de Activistas de Derechos Humanos, con sede en EE. UU., reportó al menos 7.015 muertos, incluyendo 214 miembros de las fuerzas de seguridad; el gobierno iraní reconoce 3.117 víctimas. Las restricciones a las comunicaciones dificultan la verificación independiente de los datos.

En Al-Zahra, las estudiantes también quemaron banderas del régimen y mostraron pancartas en apoyo a la monarquía.

“Es nuestra responsabilidad alzar la voz, aunque nos amenacen con detenciones”, declaró una estudiante que pidió anonimato por seguridad.

La dinámica de las protestas se entrelaza con la presión diplomática y militar internacional; mientras EE. UU. sopesa medidas más severas, incluida la posibilidad de ataques a instalaciones iraníes, la crisis económica y política interna continúa minando la autoridad de Khamenei.

Analistas advierten que la conjunción de movilización interna, el respaldo a la monarquía en el exilio y la atención internacional sitúa a Irán en un punto crítico.

La persistencia de las manifestaciones estudiantiles indica que el descontento social persiste, y que cualquier negociación externa deberá considerar la presión interna y el riesgo de nuevos brotes de violencia.

Hasta ahora, las protestas estudiantiles han visibilizado el descontento y consolidado un símbolo de resistencia frente a la autoridad del líder supremo, lo que sugiere que el régimen enfrenta una de sus crisis más graves en décadas.

(Con información de Reuters y The Associated Press)

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