24 de febrero de 2026
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Tensión Japón-China por controles a bienes de doble uso

Tokio declaró el martes que las restricciones de exportación impuestas por China a 40 empresas japonesas son “absolutamente inaceptables y profundamente lamentables”.

El portavoz del gobierno, Kei Sato, dijo que Japón presentó una protesta firme contra esas medidas y demandó su retirada.

La disputa entre las dos mayores economías asiáticas se desató tras comentarios en noviembre de la primera ministra Sanae Takaichi, en los que señaló que Japón podría intervenir militarmente en respuesta a un ataque contra Taiwán, isla que tiene un gobierno autónomo.

Las medidas anunciadas por Pekín afectan las exportaciones de bienes de “doble uso” —productos con aplicaciones civiles y militares— a 20 entidades japonesas, entre ellas filiales de Mitsubishi Heavy Industries y la agencia espacial japonesa.

Además, el ministerio de Comercio añadió otras 20 organizaciones japonesas, incluido el fabricante de automóviles Subaru, a una “lista de vigilancia” que obliga a realizar controles más estrictos sobre los artículos exportados que pudieran emplearse con fines militares.

En un comunicado, el ministerio de Comercio chino afirmó que las medidas pretenden frenar la “remilitarización” y las supuestas ambiciones nucleares de Japón, y las calificó de legítimas, razonables y conforme a la ley.

El texto añadió que las entidades japonesas que actúan de manera honesta y dentro de la legalidad “no tienen nada que temer”.

Un responsable del ministerio de Comercio japonés dijo a la AFP que Tokio estudiará el impacto de las nuevas restricciones y “adoptará las medidas adecuadas” en respuesta.

Sato reiteró que Japón había protestado enérgicamente y exigido la revocación de las sanciones, calificando la acción de Pekín como “absolutamente intolerable y extremadamente lamentable”.

Los comentarios de Takaichi sobre Taiwán —que China considera parte de su territorio y cuya reunificación no descarta conseguir por la fuerza— enfadaron a Pekín.

Una consecuencia visible de la tensión fue la fuerte caída del turismo chino hacia Japón, con una reducción del 61% en enero tras las advertencias de Pekín a sus ciudadanos de no viajar al país.

En diciembre, Japón denunció que aviones J-15 del portaaviones chino Liaoning bloquearon en dos ocasiones los radares de aeronaves japonesas en aguas internacionales próximas a Okinawa.

Asimismo, se informa que China suspendió las importaciones de marisco japonés y que los dos últimos pandas prestados a Japón fueron devueltos a China el mes pasado.

En enero, Pekín anunció un endurecimiento de los controles sobre las exportaciones a Japón de artículos con posibles usos militares.

La medida avivó la preocupación de que China pueda restringir el suministro de minerales vitales, como las tierras raras, algunos de los cuales figuran en la lista china de bienes de “doble uso”.

Noriyuki Kawamura, profesor emérito especializado en relaciones Japón-China en la Universidad de Estudios Extranjeros de Nagoya, señaló que las empresas japonesas que operan con China ya sufrían retrasos en la obtención de autorizaciones.

“Con el anuncio de hoy, podemos esperar que el proceso sea aún más estricto. Creo que esto supondrá un duro golpe para las empresas implicadas”, afirmó Kawamura.

(con información de AFP)

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