25 de febrero de 2026
Buenos Aires, 23 C

Luto en Alejandro Korn por la muerte de Mariquita, secretaria de la parroquia

La Parroquia se encuentra sobre la calle Raccone 152.

Mariquita fue, durante años, una presencia constante y cercana en la parroquia de la calle Raccone. Para quienes la frecuentaban, su figura detrás del escritorio se convirtió en un punto de referencia: siempre dispuesta a orientar, escuchar y acompañar a quienes se acercaban, ya fuera por un trámite, una consulta o simplemente en busca de contención. Su labor, más allá de lo administrativo, representó un apoyo cotidiano que ayudó a morigerar la soledad, a ordenar solicitudes y a tender un puente entre la iglesia y la comunidad.

Detrás de su mesa se atendían preguntas prácticas —horarios, gestiones, turnos— pero también se recibían confidencias y pedidos de ayuda. Mariquita no solo daba información; prestaba atención, conservaba la calma en situaciones tensas y ofrecía compañía en momentos difíciles. Esa actitud hizo que muchas personas confiaran en ella: vecinos, familias, ancianos que buscaban compañía o jóvenes con inquietudes. Su manera de escuchar y orientar contribuyó a que la parroquia funcionara como un espacio de encuentro y apoyo mutuo.

La presencia prolongada de una persona así genera efectos palpables en la vida comunitaria. Facilita la continuidad en los servicios, garantiza un trato conocido y humano frente a la rotación de personal y permite construir relaciones de confianza que perduran en el tiempo. En el caso de la parroquia de la calle Raccone, la imagen de Mariquita detrás del escritorio quedó asociada a esa estabilidad y calidez: era quien recibía, organizaba y, con discreción, hacía de intermediaria cuando alguien necesitaba más que un trámite.

Quienes la recuerdan suelen destacar su paciencia y su disposición para acompañar sin juzgar. Esa combinación de eficiencia administrativa y sensibilidad humana es la que hace la diferencia en instituciones que funcionan como redes de apoyo local. A través de pequeñas acciones cotidianas —un llamado, una palabra de aliento, la gestión de un papel urgente— Mariquita y personas en roles semejantes fortalecen el tejido social y facilitan el acceso a recursos y contención.

Aunque el paso del tiempo cambia a las comunidades y a las personas que las integran, la memoria colectiva conserva figuras como la suya: referencias de confianza que, por su constancia y dedicación, dejan una impronta duradera. Mariquita es recordada no solo por lo que hacía detrás del escritorio, sino por cómo lo hacía: con atención, respeto y un acompañamiento que, para muchos, fue esencial en momentos concretos de su vida.

Artículo anterior

Gimnasia respalda el paro y defiende a la AFA

Artículo siguiente

Fallece Jordan James Parke, influencer apodado Rey de los labios que quería parecerse a Kim Kardashian

Continuar leyendo

Últimas noticias