25 de febrero de 2026
Buenos Aires, 22 C

Joven de Monte Grande se tatúa el tanque de la estación como símbolo identitario

El tatuaje del tanque que se hizo el joven para resaltar sus orígenes en Monte Grande.

A principios de febrero de 2026, Lautaro Calobini se tatuó un diseño que combina el Tanque de la estación de Monte Grande y el Sol de Mayo. La obra la realizó Marcela Florentin, tatuadora local de Monte Grande, y Lautaro contó la experiencia en diálogo con El Diario Sur. Desde entonces, el tatuaje no pasó desapercibido: quienes conocen Monte Grande o son de la zona lo elogian y se sorprenden al verlo.

Calobini, de 26 años, divide su actividad profesional entre el mundo de la música y la moda: trabaja en el equipo de management de un artista de Monte Grande y, de manera paralela, desarrolla su propia marca de ropa. Aunque actualmente reside en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires —Capital Federal—, decidió plasmar en su piel un símbolo ligado a su lugar de origen y, a la vez, a una identidad nacional más amplia.

El diseño que eligió combina dos elementos con carga simbólica distinta pero complementaria. El Tanque de la estación es un punto reconocible del paisaje urbano de Monte Grande y funciona como emblema local para muchos vecinos de Esteban Echeverría; su inclusión busca reafirmar el arraigo y la pertenencia al barrio. Por otro lado, el Sol de Mayo es un motivo presente en símbolos nacionales, como la bandera y el escudo argentinos, y remite a un sentimiento de identidad colectiva más amplio. La unión de ambos en un mismo tatuaje sintetiza, según la intención de Lautaro, su vínculo simultáneo con lo local y lo nacional.

Más allá del valor estético, el tatuaje ha generado reacciones y comentarios en su círculo. Los vecinos y conocidos lo reconocen y lo halagan; para muchos, ver representado un elemento cotidiano del pueblo en la piel de alguien que lo lleva lejos resulta sorprendente y motivo de orgullo. Este tipo de expresiones personales suelen abrir conversaciones sobre recuerdos, pertenencia y la relación entre los lugares de origen y las ciudades donde se vive.

El caso de Calobini es un ejemplo de cómo las decisiones íntimas —como elegir un tatuaje— pueden convertirse en gestos públicos de identidad. Al conservar en su cuerpo señales del lugar que lo formó, reafirma una historia personal ligada a Monte Grande, aun viviendo en la capital. Para él, el diseño funciona como un recordatorio visible de sus raíces y como una manera de mantener el vínculo con su comunidad, al mismo tiempo que continúa desarrollando proyectos profesionales vinculados a la cultura y la moda.

Artículo anterior

Reino Unido aplaza ratificación del acuerdo sobre las islas Chagos por presión de EE. UU.

Artículo siguiente

La CGT descarta paro y llevará la reforma laboral a Tribunales el lunes

Continuar leyendo

Últimas noticias