El rugby enfrenta un desafío constante para proteger la cabeza de sus jugadores. Un material nuevo, desarrollado en Londres, promete reducir el riesgo de lesiones cerebrales por su capacidad de absorber impactos. La innovación de la empresa RHEON Europe permanece flexible durante el juego y se endurece al recibir un golpe, lo que podría mejorar la seguridad en el campo.
Según un artículo publicado en Euronews, el material —nacido a partir de investigaciones vinculadas a la NASA— se emplea en nuevas “scrum caps” diseñadas para ofrecer mayor protección a los deportistas.
Los ingenieros que lo desarrollaron indican que la intención es sustituir la espuma usada en transbordadores espaciales. La compañía afirma que el avance combina más de 15 años de estudios realizados en el Imperial College de Londres.
Roman Chaika, director de Desarrollo de la empresa, explica que el superpolímero actúa de forma dinámica: es blando y flexible en condiciones normales, pero puede endurecerse en milisegundos para disipar la energía de un impacto.
Pruebas de laboratorio reproducen la intensidad de los golpes habituales en el rugby. Frente a materiales convencionales, este sistema reduce hasta un 34% la aceleración rotacional máxima, un factor relevante en la prevención de conmociones cerebrales. La firma Centurion Safety, especializada en equipos de protección, colabora con RHEON para incorporar este polímero en nuevos modelos de “scrum caps”.
De la investigación espacial a la seguridad deportiva
El material no newtoniano empleado en estas protecciones responde de distinta manera según la situación. En el día a día debe ofrecer comodidad y adaptarse al contacto continuo con la cabeza; ante un choque, su endurecimiento inmediato permite disipar la energía y reducir el riesgo de daño cerebral.
En el deporte se detectó una necesidad concreta: estudios recientes muestran que las conmociones cerebrales en rugby pueden superar siquiera las registradas en el boxeo. La protección desarrollada se ajusta a las directrices de World Rugby.
Especialistas médicos advierten que las conmociones presentan riesgos inmediatos y a largo plazo. Mike Forsythe, responsable de Meliora Medical en Londres, insiste en la importancia de un diagnóstico precoz y advierte que una conmoción no detectada puede tener consecuencias graves si el jugador permanece en el campo y sufre un segundo impacto.
Pruebas en jugadores jóvenes y desarrollo final
El modelo de “scrum cap” con este material fue ensayado en jugadores juveniles para evaluar su eficacia y comodidad. Los desarrolladores priorizan la aceptación de los deportistas y el cumplimiento de los estándares internacionales.
Las evaluaciones en condiciones reales permiten ajustar el diseño antes del lanzamiento, buscando garantizar tanto protección como confort durante el juego. Según los responsables, la nueva protección estará disponible en el mercado europeo antes de finales de 2026.
Este avance responde a una demanda creciente de seguridad en deportes de contacto. Las innovaciones en materiales pueden cambiar la experiencia de los jugadores y reducir el impacto de lesiones graves. Los fabricantes mantienen como objetivo combinar comodidad, eficacia y acceso económico.
World Rugby y otros organismos internacionales observan con atención estos desarrollos, que podrían modificar los protocolos de protección. La colaboración entre empresas tecnológicas, instituciones deportivas y especialistas médicos resulta clave para validar y difundir nuevas soluciones.
La seguridad en el rugby: una prioridad para deportistas y organizaciones
La protección física es un aspecto central en el rugby moderno. La naturaleza del deporte implica contacto constante, colisiones a alta velocidad y riesgo para cabeza y cuello. A diferencia de otras disciplinas, el rugby no exige cascos rígidos, por lo que la prevención depende en gran medida de la calidad de los materiales y del cumplimiento de normas estrictas.
Según especialistas y organismos internacionales, la incidencia de conmociones y lesiones craneales en rugby supera la de muchos otros deportes de contacto. Esto impulsa a clubes, federaciones y fabricantes a buscar soluciones que protejan a los jugadores sin sacrificar movilidad ni confort.
Las lesiones en la cabeza afectan el rendimiento a corto plazo y pueden dejar secuelas permanentes. Estudios asocian impactos repetidos con alteraciones cognitivas, dificultades de memoria y enfermedades neurológicas. Por ello, la prevención y la detección temprana se consideran fundamentales en todos los niveles de competencia.
World Rugby actualiza periódicamente sus recomendaciones y exige pruebas rigurosas para cualquier nuevo equipo. La formación de entrenadores, árbitros y personal médico es también clave para reducir riesgos. La seguridad se convierte así en una responsabilidad compartida entre jugadores, entrenadores, clubes y fabricantes.
La incorporación de materiales y tecnologías avanzadas marca una nueva etapa en la protección deportiva. Estos desarrollos permiten diseñar elementos que absorben mejor los impactos y se adaptan a las necesidades de los atletas. La prioridad es evitar que la práctica del rugby suponga un riesgo innecesario para la salud de quienes lo practican.

