El último informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis confirmó lo que marcaba el calendario: aumentó la presencia de chicharritas en la mayoría de las zonas agroecológicas, salvo en el Centro-Sur. Aunque prevalecen capturas en niveles bajos, empiezan a consolidarse focos con densidades poblacionales altas.
A pesar de que la infectividad detectada por Spiroplasma (CSS) sigue siendo baja, los especialistas destacaron la importancia de mantener un monitoreo frecuente mediante trampas e inspecciones directas en el cultivo, y de enviar muestras a la red entomológica, sobre todo en áreas endémicas o donde conviven maíces tempranos y tardíos.
En el NOA, región endémica donde el 98% de las trampas se instaló en lotes de maíz, las poblaciones de chicharrita continuaron en ascenso. Solo en el 7% de las localidades no se detectaron ejemplares; en el 67% las capturas se mantuvieron en rangos bajos (1 a 20 adultos por trampa), aunque se registraron aumentos significativos en puntos críticos como El Abra y Los Altos (Catamarca). Allí, el 34% de los maíces está en estadios vegetativos avanzados y el 9% en fases reproductivas.
En el NEA, también endémico, el 89% de las muestras registró presencia del vector. La categoría más baja (1 a 20 adultos por trampa) representó el 47% de los casos, mientras que las mayores densidades se concentraron en Colonia La María y Calchaquí (Santa Fe) y en Roversi (Santiago del Estero). El 91% de las trampas estuvo sobre maíz y el 79% de esos cultivos se hallaba en estadios iniciales, condición que eleva el riesgo de colonización temprana.
En el Litoral, con el 83% de las trampas ubicadas en maíz, se detectaron capturas en el 89% de las localidades monitoreadas; sin embargo, el 54% mostró los niveles más bajos de población. La categoría más alta —más de 100 insectos por trampa— se mantuvo focalizada en Villa Hernandarias y Concepción del Uruguay (Entre Ríos). En la región, el 60% de los maíces está en estadio reproductivo y un 10% en vegetativo avanzado.
El Centro-Norte también presentó un aumento, con detecciones en el 88% de las localidades y el 68% de las trampas instaladas sobre maíz; el 51% correspondió al rango más bajo (1 a 20 adultos por trampa), y las mayores densidades se observaron en Sebastián Elcano (Córdoba) y Ceres (Santa Fe). En contraste, el Centro-Sur fue la única región sin cambios significativos: con el 43% de las trampas en lotes maiceros, el 86% no registró presencia. No obstante, en el 2% de los casos apareció por primera vez en la campaña la categoría intermedia (21 a 50 adultos por trampa) en Zavalla (Santa Fe) y Marcos Juárez (Córdoba), lo que refuerza la necesidad de mantener los controles.

