7 de marzo de 2026
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Grossi: Irán acumuló uranio casi apto para arma nuclear

Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), atraviesa uno de los periodos más complejos desde su asunción en 2019. Al iniciar la entrevista con Infobae dijo que no sabe si es el más delicado, pero sí que es “en el que convergen más cosas”, recordando episodios críticos de su gestión como la ocupación rusa de la central de Zaporiyia y el ataque a Chernóbil durante la invasión a Ucrania.

Grossi considera que actualmente confluyen varias crisis: la situación en Irán y la guerra en Ucrania han colocado al OIEA “al filo de la navaja”. Al hablar de la reciente ofensiva de Israel y Estados Unidos contra Irán, señaló que la escala de la operación actual supera la campaña de junio de 2025, que estaba dirigida específicamente a instalaciones nucleares iraníes.

Además, Grossi aclaró uno de los principales argumentos esgrimidos por Washington y Jerusalén para atacar territorio iraní: el nivel de enriquecimiento de uranio. Afirmó que Irán ha acumulado grandes cantidades de material nuclear con una pureza cercana a la necesaria para un arma y que, junto con la falta de transparencia y acceso a los inspectores, impide al OIEA garantizar que todo esté en orden.

A continuación, la entrevista completa:

– En primer lugar, quería consultarle: desde su asunción en 2019 como director general del organismo, ¿es este el momento más delicado que le toca enfrentar?

– No sé si es el más delicado, pero sí es en el que convergen más factores. He vivido otras noches muy difíciles, como la ocupación de Zaporiyia o el ataque a Chernóbil, y la guerra de 12 días del año pasado. En este momento confluyen las crisis de Irán y de Ucrania de manera muy marcada. Por ejemplo, hoy tuvimos que negociar nuevamente un cese del fuego transitorio entre Rusia y Ucrania para poder reparar líneas de alta tensión esenciales para la seguridad de la central de Zaporiyia. Cada día estamos, en cierto sentido, en el filo de la navaja.

– Me imagino. Y yendo puntualmente a la crisis que atraviesa Medio Oriente hoy, ¿cuál es la evaluación preliminar que su organismo hace del estado y de la seguridad de las instalaciones nucleares luego de una semana de bombardeos sobre todo Irán?

– En Irán, esta campaña militar difiere de la de 2025: aunque hubo impactos en Natanz e Isfahán, la operación actual no se ha centrado exclusivamente en instalaciones nucleares, sino que incluye objetivos políticos, militares e infraestructurales. En junio pasado la operación fue dirigida quirúrgicamente a tres sitios nucleares; ahora la ofensiva es más amplia. Según las imágenes satelitales que analizamos, hasta ahora los daños directos a instalaciones nucleares no han sido mayores, aunque la situación puede cambiar porque estamos en medio de un conflicto. La infraestructura dañada en 2025 sigue afectada y ha sufrido una degradación adicional marginal.

– Claro…

– No puedo descartar nuevos ataques contra objetivos nucleares en los próximos días. Otra diferencia con respecto al año pasado es que Irán ha respondido atacando instalaciones en otros países de la región.

– Los países del golfo…

– Prácticamente todos los países del Golfo han sido afectados, salvo quizás Yemen y Jordania en menor medida. Esto es importante porque en esos países existen instalaciones nucleares: en los Emiratos Árabes Unidos hay cuatro reactores operativos, y en otros Estados hay reactores de investigación y fuentes radioactivas en hospitales e instalaciones sanitarias. Si esos objetivos fueran alcanzados podría producirse un incidente radiológico con impacto ambiental y sobre la población. Por eso hice un llamado a extremar las medidas de control y retención.

– Uno de los argumentos principales que se esgrimieron para el bombardeo de Irán fue que estaba próximo… que había desarrollado y enriquecido uranio de manera tal que podría estar próximo a tener un arma nuclear. ¿Usted cree que eso era posible?

– No lo considero imposible. No corresponde al OIEA fijar un plazo concreto sobre cuánto tiempo estaría Irán de disponer de un arma, pero es evidente que ha acumulado una cantidad muy grande de uranio con grados de pureza cercanos a los necesarios para una arma. Además, no estaba proporcionando la transparencia ni el acceso que permiten a los inspectores verificar el estado del material. En varios de mis informes señalé que en esas condiciones el OIEA no podía asegurar que todo estuviera en orden.

– Tengo entendido, Rafael Grossi, que usted mantiene contactos aún con el canciller iraní Abbas Araghchi. Si se puede saber, ¿cuál es el tono de esas conversaciones y si le transmitió esta inquietud y esta preocupación suya respecto a las demás plantas nucleares que hay en los países del Golfo?

– Las conversaciones han sido esporádicas y breves. Hay un principio de sentido común: en medio de bombardeos intensos y una situación bélica, hay que ser prudente al formular recomendaciones públicas. He sido claro en pedir prudencia sobre lo que se ataca, pero entiendo también que Irán se está defendiendo y no corresponde adoptar un tono meramente admonitorio en este momento. Cuando termine este episodio militar, que espero sea pronto, será imprescindible volver a la mesa de negociación: la infraestructura nuclear y el material del que hablamos seguirán existiendo y Irán dispone de capacidades tecnológicas para reconstituirlas.

– ¿Cómo interpreta el cierre del estrecho de Ormuz desde la perspectiva de la seguridad energética y de la estabilidad global?

– El estrecho de Ormuz ha sido históricamente una ruta clave para el comercio y el transporte de petróleo. La evolución del conflicto sugiere que puede haber un aumento en la capacidad de control regional sobre el estrecho, pero eso debe revisarse conforme avance la situación, que sigue abierta.

– Hablábamos del Golfo, de los demás países del Golfo, sus plantas nucleares, hizo referencia a Zaporiyia, a Ucrania. Pero también hay otra situación delicada en Medio Oriente, que es la que se da entre Afganistán y Pakistán, un país con armamento nuclear. ¿Cuál es su opinión respecto a este conflicto y si podría escalar en algo peor aún?

– Esta pregunta es oportuna. Durante la semana se llegó a afirmar que una instalación vinculada al programa nuclear pakistaní había sido atacada; puedo confirmar que no fue así: hubo un ataque contra una instalación militar que no tenía relación con el programa nuclear. Eso sí pone de relieve que Pakistán no sólo posee armamento nuclear, sino también un importante parque nuclear civil: cinco plantas de tecnología china y un sector nuclear desarrollado. Por lo tanto, cualquier escalada en la región exige extrema prudencia.

– Lo llevo a otro ámbito… al ámbito de las Naciones Unidas. ¿Cómo evalúa el papel de la ONU en la gestión de la crisis actual entre Estados Unidos, Israel e Irán? Y le propongo imaginarse qué hubiera hecho, qué haría diferente usted de presidir ese organismo.

– En lo que respecta a la gestión, diría que la ONU no ha tenido un papel activo en la resolución de estos conflictos, y esa ausencia es un problema. En mi candidatura a la secretaría general mencioné que la incapacidad de la ONU para resolver graves conflictos internacionales es un desafío que debe enfrentarse. Si yo estuviera al frente de la secretaría, me involucraría más directamente, con el arsenal diplomático necesario para sumar valor a un diálogo entre países en guerra. Es clave ser percibido como interlocutor imparcial —la imparcialidad no es indiferencia, sino la capacidad de actuar con herramientas adecuadas y ser un mediador respetado.

– ¿Usted cree que la actual conducción de la ONU no tiene esa imparcialidad que debería tener y por eso no puede sentarse en la mesa de decisiones?

– No diría que carece de imparcialidad. Tengo respeto por el secretario general António Guterres. Más bien lo que ha faltado es la capacidad de interlocución que permita incluir a las partes en una negociación efectiva; esa limitación ha impedido que la ONU aporte soluciones concretas a estos conflictos.

– Es frecuente escuchar por estos días frases como: “Estamos ante el inicio de la Tercera Guerra Mundial”, por los múltiples frentes que hay abiertos. ¿Usted coincide con ese diagnóstico?

– No. Coincido en que la situación internacional es gravísima y con riesgo real de expansión, por ejemplo entre Irán, Estados Unidos e Israel y por la posible implicación de países del Golfo que han declarado su derecho a defenderse. Podría derivar en un conflicto multipolar regional. Para calificarlo como un conflicto de naturaleza global sería necesario que otras potencias nucleares se involucren directamente, y no veo ese escenario de forma inmediata.

– Por último, ¿qué mensaje le transmitiría al liderazgo iraní y a las potencias involucradas en este conflicto puntual?

– El mensaje es simple y claro: este problema viene de décadas atrás y la estabilidad duradera sólo se alcanzará por la vía negociada. Si la intervención militar era necesaria o no, es algo que corresponde a quienes la decidieron. Pero la única manera de resolver este nudo gordiano es retomar cuanto antes la diplomacia y las negociaciones para construir un marco de estabilidad que evite la repetición de crisis como la actual.

X: @TotiPI

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