Lucas Finochio
Dolores Schödlbauer y Milagros Cortés, futbolistas platenses que hoy integran los planteles de Gimnasia y Estudiantes respectivamente, conversaron sobre su trayectoria, las barreras que tuvieron que sortear y los avances del fútbol femenino en la ciudad.
Ambas crecieron jugando en el barrio. Lola, oriunda de Tolosa, formó parte del plantel albiazul que alcanzó el ascenso a la elite en 2019. Tras una etapa con menor continuidad en el primer equipo y una temporada en la Liga Amateur Platense con Las Malvinas, volvió al club para jugar futsal, disciplina en la que también logró el ascenso a Primera. Mili, por su parte, comenzó en una escuelita local que impulsó el fútbol femenino; después de un paso por las juveniles y una pausa, regresó en 2019 y hoy es una de las referentes de Estudiantes y coordinadora de las divisiones juveniles.
Las jugadoras participaron del proceso de profesionalización del fútbol femenino y valoran los cambios: hoy hay niñas de seis o siete años con acceso a la práctica organizada, y los clubes han creado estructuras como reservas y categorías juveniles que antes no existían. Resaltan además el rol institucional de sus instituciones para facilitar ese crecimiento y para que, en el futuro, el fútbol femenino sea una salida laboral real.
También cuentan las dificultades que vivieron: desde la falta de posibilidades para jugar en la infancia hasta episodios de discriminación —por ejemplo, partidos que se suspendían porque la inclusión de una mujer en el equipo incomodaba al resto— o situaciones de hostilidad en la cancha. Señalan, sin embargo, que esas conductas han ido disminuyendo con el tiempo.
Otro tema que destacaron fue el avance en la atención a la salud mental dentro del deporte. Coinciden en que hoy existe mayor sensibilidad hacia el estado emocional de las deportistas y en la necesidad de brindar apoyos, sobre todo en las juveniles, donde la ansiedad por rendir o por obtener un lugar en el equipo puede ser intensa. Lola recordó su formación en San Lorenzo de Villa Castells, donde a los 15 jugó junto a compañeras mucho mayores y aprendió herramientas valiosas en el vestuario; Mili subrayó la importancia de acompañar psicológicamente a las más jóvenes.
A pesar de los desafíos pendientes, celebran los logros fuera de la cancha: respeto, profesionalización y mayor reconocimiento. Para ellas, el apoyo institucional y el trabajo conjunto entre las áreas femeninas y masculinas dentro de los clubes han sido clave para consolidar ese avance.
Frases representativas:
– “El club nos brindó un gran apoyo para que podamos ocupar el lugar que hoy nos toca tener”, dijo Lola Schödlbauer (futsal, Gimnasia).
– “Estudiantes implementó una gran metodología de trabajo unificado entre el femenino y el masculino”, señaló Milagros Cortés (Estudiantes, coordinadora de juveniles).

