La identificación fue realizada por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) tras los trabajos de excavación llevados a cabo en el predio del ex centro clandestino de detención conocido como La Perla, donde se hallaron los restos de un vecino de Banfield. Las intervenciones arqueológicas y forenses permitieron recuperar material óseo y vestigios que, mediante análisis antropológicos y estudios comparativos, posibilitaron la determinación de la identidad.
Las tareas de prospección y excavación se desarrollaron entre septiembre y noviembre de 2025 en la zona que hoy funciona como Reserva Natural Militar La Calera. Los trabajos fueron coordinados por el EAAF con la colaboración del Departamento de Geología de la Universidad Nacional de Río Cuarto y del Servicio de Antropología Forense del Poder Judicial de Córdoba. Esa cooperación interdisciplinaria combinó técnicas de geología, arqueología forense y antropología para localizar posibles enterramientos y realizar excavaciones controladas, registrando con precisión los contextos estratigráficos y preservando las evidencias para su análisis científico y judicial.
El hallazgo y la identificación de los restos constituyen un avance importante tanto desde el punto de vista científico como para las familias de las víctimas y el proceso judicial. La recuperación de restos humanos en espacios vinculados a la represión permite establecer pruebas que contribuyen a la investigación de crímenes de lesa humanidad, además de brindar información para la posibilidad de entregar respuestas a quienes aún buscan a sus desaparecidos. El trabajo del EAAF y de los equipos forenses incluye la toma de muestras para estudios genéticos, el análisis osteológico para determinar características biológicas y la comparación con datos de familiares y registros existentes.
Según comunicaciones judiciales, está previsto que este año se retomen las tareas de prospección y excavación en otras dos hectáreas del área. La continuidad de los trabajos responde a la hipótesis de que aún puede haber restos sin localizar en el predio y a la necesidad de agotar las líneas de investigación en sitios históricos de detención y violencia estatal.
De acuerdo con estimaciones judiciales, entre 2.000 y 2.500 personas pasaron por La Perla entre 1976 y 1978; la mayor parte de ellas continúan desaparecidas. Los hallazgos recientes y las intervenciones científicas reafirman la importancia de las búsquedas arqueológicas y forenses como herramientas para la verdad y la justicia, así como para entregar certezas a las familias afectadas. La labor combinada de equipos especializados, universidades y servicios judiciales se mantiene con la intención de profundizar las tareas de búsqueda y esclarecimiento en el predio.



