En la convivencia de Gran Hermano Generación Dorada, Andrea del Boca quedó visiblemente afectada tras un tenso intercambio con varios compañeros, entre ellos Solange Abraham y Emanuel Di Gioia. En el confesionario la actriz lloró y describió la intensidad de sus emociones, diciendo que sentía “un volcán en erupción” en su interior.
Andrea explicó que lo que más le dolió fue la reacción de sus compañeros ante una respuesta suya en una dinámica de la casa: sintió que la atacaron por contestar sinceramente a una pregunta. Afirmó que no había acusado a nadie de algo grave y que su intención no era generar enfrentamientos; señaló que ella participa para competir consigo misma, no contra los demás.
También rechazó las críticas sobre su supuesta actitud de ego y defendió su trayectoria, cuestionando cuántas personas con su historial artístico aceptarían estar en el programa. El cruce con Solange fue especialmente fuerte: Solange la calificó de “una planta” y la criticó por dormir mucho, mientras Andrea negó que tuviera un comportamiento motivado por el ego.
Al finalizar su intervención en el confesionario, Andrea envió un saludo a su familia —a su madre, a su tía y a su hija— y aseguró que estaba bien, pese a la emoción. El episodio dejó en evidencia las tensiones habituales en la convivencia y sugiere que la dinámica del grupo continuará generando debates y confrontaciones.



