19 de marzo de 2026
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Trabajo independiente ausente en la reforma laboral

Con la reforma laboral aprobada y promulgada, el Gobierno nacional introdujo cambios que afectan las protecciones laborales. El proyecto se presentó como una modernización frente a los problemas del mercado de trabajo, pero no consideró una realidad sostenida en la Argentina: la transformación estructural del empleo y el crecimiento del trabajo independiente.

Durante más de una década el empleo asalariado privado ha mostrado escaso crecimiento o estancamiento. Entre 2020 y 2025 la cantidad de trabajadores independientes aumentó un 22%, alcanzando una participación del 23,7% del total de ocupados; hoy suman alrededor de 3,3 millones de personas.

En términos generales, el universo del trabajo independiente se caracteriza por menores protecciones, mayor inestabilidad y una fuerte heterogeneidad interna. Incluye a personas que realizan oficios, prestan servicios, trabajan en pequeños comercios o emprendimientos familiares, junto a profesionales y microempresas con capacidad de inversión y a relaciones laborales tercerizadas o encubiertas. Confluyen actividades consolidadas con unidades que operan en condiciones informales y con ingresos muy bajos.

Los datos de financiamiento productivo de Provincia Microcréditos, la empresa de inclusión financiera del Banco Provincia, aportan información relevante sobre esta realidad diversa del mercado laboral.

Entre 2024 y 2025, el 55% de los nuevos emprendimientos que recibieron financiamiento no provenía de una relación salarial reciente, mientras que sólo el 10% surgió tras la pérdida de un empleo formal. Esto sugiere que, contrariamente a algunas creencias, una mayoría opta por el trabajo independiente como primera alternativa y no necesariamente como resultado inmediato de perder un empleo asalariado.

Al observar este grupo con más detalle, se identifica que una porción importante valora positivamente la posibilidad de gestionar sus tiempos, conciliar la actividad con la vida personal y familiar, tomar decisiones propias y encontrar realización en su trabajo. Además, frente al deterioro de los salarios, en muchos casos sus ingresos resultan superiores.

Paralelamente existe otra realidad que presiona el ingreso disponible de las familias: el 35% de las personas que accedieron al crédito combina trabajo asalariado con una actividad independiente. El crecimiento del pluriempleo indica que, ante la pérdida de poder adquisitivo, muchos hogares buscan estrategias laborales múltiples.

Gran parte del debate público actual se centra en los trabajadores de plataformas. Aunque comparten rasgos con la actividad independiente —como flexibilidad horaria o el uso de capital propio—, presentan limitaciones importantes para incidir en precios y condiciones laborales, frecuentemente determinadas por algoritmos opacos. Por ello conviene considerarlos una subcategoría dentro del trabajo independiente, con particularidades que requieren un enfoque normativo y político específico.

En términos cuantitativos, en la Provincia de Buenos Aires se estima que hay más de 2 millones de trabajadores independientes, mientras que el universo de trabajadores de plataformas ronda los 80 mil. Esta diferencia de escala debe orientar las prioridades del debate y las políticas públicas.

La respuesta oficial se concentró en la reducción de ciertas protecciones laborales, partiendo de la premisa de que la rigidez es el principal obstáculo al empleo. La evidencia sugiere que el desafío es más complejo que modificar el marco regulatorio: es necesario reconocer que el trabajo independiente dejó de ser marginal para convertirse en un componente central del mercado laboral.

Atender esta transformación requiere políticas integrales: financiamiento accesible y sostenible, incentivos para la registración, acompañamiento técnico y una protección social adecuada a las nuevas formas de inserción laboral.

Desde la banca pública bonaerense, y en línea con la gestión del gobernador Axel Kicillof, asumimos el desafío de fortalecer el trabajo en todas sus formas y democratizar el acceso a los recursos productivos.

Una vía para enfrentar la crisis no es reemplazar la pérdida de salario con crédito que genere endeudamiento insostenible, sino usar el financiamiento como herramienta para impulsar la actividad económica y construir bases sólidas para el desarrollo. Para ello es necesario reconocer la heterogeneidad del mercado laboral y generar mayores ingresos y protecciones.

Esa combinación de políticas —más ingreso, más protección y acceso a recursos productivos— es una de las ausencias más notables en la reciente ley de reforma laboral y, según estos datos, debería estar en el centro de las prioridades futuras.

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