El conflicto político en San Isidro registró un nuevo episodio de alta tensión luego de varias decisiones del Concejo Deliberante que derivaron en una protesta dentro del municipio y en un fuerte enfrentamiento entre el oficialismo local y un sector del peronismo vinculado a Andrés Larroque (MDF).
El detonante fue el recorte de contratos de asesores en el ámbito legislativo, una medida que afectó principalmente a la oposición y que fue interpretada como un intento de disciplinamiento político. Además, se conoció que la presidencia actual del Concejo decidió dar de baja algunos contratos ligados a acuerdos previos entre la concejala Manuela Schuppisser y la gestión anterior encabezada por el ex presidente del cuerpo, Vázquez Pol, lo que agravó el malestar.
Desde el sector opositor denunciaron presiones, persecución y un patrón de hostigamiento sostenido en el marco de una relación ya deteriorada con las nuevas autoridades del Concejo.
En ese contexto, por la tarde un grupo de militantes y dirigentes afines —entre ellos la propia Schuppisser y el dirigente Marcos Cianni— trasladó la protesta al edificio municipal. Según fuentes oficiales, la manifestación incluyó la ocupación del hall que antecede a la oficina privada del intendente, donde permanecieron varias horas.
El hecho motivó un importante despliegue de seguridad en la zona, con presencia de agentes municipales y efectivos policiales, y versiones contrapuestas sobre lo sucedido dentro del edificio. Mientras desde el peronismo denunciaron empujones, agresiones y restricciones a la libertad de movimiento, desde el oficialismo calificaron la acción como una medida de presión política y minimizaron los episodios de violencia.
El episodio se inscribe en una escalada de tensiones que ya había mostrado manifestaciones públicas previas, como protestas durante la apertura de sesiones del Concejo y disputas por la conformación de comisiones legislativas.
Desde el entorno del intendente afirmaron que no cederán ante este tipo de acciones y enmarcaron los hechos como una interna del peronismo. Por su parte, la oposición sostuvo que las decisiones tomadas son “arbitrarias” y afectan el funcionamiento institucional y el trabajo político en el distrito.
Tras varias horas de ocupación, los manifestantes se retiraron durante la madrugada sin que se registraran detenciones. No obstante, el episodio dejó en evidencia la profundidad del enfrentamiento político en San Isidro y anticipa nuevos capítulos en una disputa que continúa escalando.



