21 de marzo de 2026
Buenos Aires, 16 C

Marcas apuestan por ilustraciones amigables para aportar calidez

El uso creciente de personajes de caricatura con extremidades flexibles y rostros expresivos ha cambiado la identidad visual de muchas marcas y productos en distintos países.

Conocido como “estilo manguera de goma”, este lenguaje visual, inspirado en la animación clásica, se consolidó desde finales de la década de 2010 en pizzerías, bares y empresas tecnológicas; según informes, responde en parte a la necesidad de transmitir cercanía en períodos de incertidumbre.

Los personajes de este tipo ofrecen calidez, un tono lúdico y una identidad fácil de recordar. Su popularidad refleja tanto una búsqueda de originalidad frente al minimalismo digital como un componente nostálgico, y ha generado debates entre profesionales sobre su uso repetitivo y la tensión entre la creatividad manual y la automatización.

El estilo remite a la animación de los años 1920 y 1930 en Estados Unidos, caracterizada por figuras de expresiones exageradas y extremidades semejantes a mangueras.

Con el tiempo incorporó elementos del grafiti, la cultura popular estadounidense de mediados de siglo y la estética de las camisetas irónicas de los 2000, además de influencias de autores como Charles Barsotti, dando lugar a una iconografía amable y accesible.

Expansión global del estilo manguera de goma en el diseño gráfico

Aunque se popularizó inicialmente en negocios independientes del Reino Unido —como la pizzería Yard Sale Pizza o el bar Top Cuvee—, pronto trascendió ese ámbito: camisetas, etiquetas de vino y colaboraciones con grandes marcas adoptaron estos personajes.

El diseñador Patrick Schmidt, autor de algunos emblemas de Yard Sale Pizza, explica que combinó grafiti, arte del tatuaje y su interés por la animación temprana para crear esa estética.

Es habitual ver imágenes como chiles de papel maché con pizzas, tomates sonrientes o uvas con botas; su atractivo principal, según sus creadores, es que resultan divertidas y generan una sonrisa en el público.

La tendencia se difundió fuera del Reino Unido: tiendas de Bélgica, otras partes de Europa y Estados Unidos integraron estos motivos en prendas y productos tanto locales como importados.

Para algunos diseñadores, como Karl Toomey, el estilo está presente en muchos contextos y remite a recuerdos de pizzerías independientes y objetos personales; sin embargo, advierte que aplicarlo en productos poco afines, como marcas de limpieza ecológica o moda rápida, puede resultar incoherente.

Razones del auge y controversias en la comunidad creativa

Parte del auge se explica como reacción al minimalismo plano que dominó el diseño tecnológico desde 2010, conocido como “Corporate Memphis”. Frente a ese enfoque neutro, el estilo manguera de goma ofrece una estética irreverente y nostálgica que humaniza el branding y sugiere independencia y creatividad.

No obstante, su éxito ha despertado críticas: muchos profesionales lo consideran un recurso repetido que resta diferenciación a los proyectos y diluye su significado cuando es apropiado masivamente por grandes marcas.

El acceso a plantillas digitales facilita la reproducción de estos personajes, una práctica que algunos creativos rechazan porque desvirtúa la intención original de dibujar a mano. Además, la llegada de herramientas de inteligencia artificial añade un nuevo factor de homogeneización, permitiendo generar ilustraciones similares de forma masiva.

Voces del sector advierten que, aunque una propuesta sea novedosa, las mismas dinámicas tecnológicas y de mercado tienden a absorberla y replicarla rápidamente.

Nuevas tendencias y futuro del diseño gráfico

La difusión del estilo manguera de goma ha impulsado a creadores jóvenes y a especialistas a buscar alternativas y a recuperar técnicas artesanales: dibujos a mano, bordes decorativos y tipografías que imitan grabados o escritura manual.

Surgió también un interés por un “estilo naive”, inspirado en dibujos infantiles con líneas irregulares y defectos deliberados. Ejemplos como el café londinense Jolene, que usa una tipografía basada en los garabatos del hijo del diseñador, muestran cómo lo imperfecto y espontáneo se valora frente a la perfección digital.

En marcas de café, carteles de conciertos y otros soportes son comunes recursos poco pulidos y tipografías casi ilegibles que buscan transmitir autenticidad y cercanía.

Para muchos diseñadores, el valor creativo reside en comenzar desde cero y aportar rasgos únicos a cada proyecto. Esa búsqueda de lo imperfecto redefine la autenticidad en el diseño gráfico, aun cuando la tecnología tienda a incorporar y estandarizar rápidamente nuevas tendencias.

Artículo anterior

Irán lanzó un misil contra Dimona, principal instalación nuclear de Israel

Artículo siguiente

Almagro logró un triunfo clave ante Quilmes

Continuar leyendo

Últimas noticias