22 de marzo de 2026
Buenos Aires, 15 C

La foca gigante y su piojo milenario

En el mundo se reconocen 33 especies de focas, distribuidas en hábitats marinos y de agua dulce. Hoy se celebra el Día Internacional de las Focas, una fecha dedicada a promover la conservación de estos animales y de sus ecosistemas.

La especie de mayor tamaño es el elefante marino del sur: los machos adultos pueden superar los cinco metros de longitud y alcanzar más de tres toneladas de peso.

Un equipo de científicos de Argentina, Francia, Brasil y Austria estudió cómo un piojo logra sobrevivir bajo el agua durante las largas inmersiones de su hospedador, el elefante marino del sur.

Los investigadores identificaron adaptaciones fisiológicas que permiten al parásito tolerar la escasez de oxígeno y las condiciones extremas del océano profundo. El piojo estudiado es Lepidophthirus macrorhini.

Mecanismos como el cierre de los espiráculos y la presencia de una hemoglobina funcional parecen facilitar la resistencia del piojo a la hipoxia y a la alta presión del medio. Los resultados se publicaron en la revistaCommunications Biology.

El gigante sumergido y su huésped invisible

El elefante marino del sur es el pinnípedo de mayor tamaño, de cuerpo robusto y piel grisácea. Carece de orejas externas y se desplaza con torpeza en tierra firme.

Vive en costas subantárticas y antárticas, alternando largos periodos en mar abierto con estancias en tierra para reproducirse. Sus principales colonias reproductivas incluyen la Península Valdés y diversas islas del hemisferio sur.

Esta especie mantiene una relación exclusiva con Lepidophthirus macrorhini: hasta ahora es el único piojo identificado sobre estos elefantes marinos.

Un enigma científico bajo el frío océano

Los científicos buscaron entender cómo el piojo sobrevive las inmersiones del elefante marino, que pueden extenderse meses e incluir buceos de hasta 2.000 metros. Para ello, analizaron las adaptaciones fisiológicas del parásito en condiciones extremas.

Tomaron muestras de piojos en la Península Valdés, la principal colonia reproductiva continental de elefantes marinos, y reunieron especialistas en biología molecular, genética y fisiología de varios países.

Evaluaron la capacidad del piojo para tolerar bajos niveles de oxígeno y altas presiones. Observaron que el parásito cierra los espiráculos para impedir la entrada de agua en el sistema tráqueal durante el buceo del hospedador.

El análisis genómico reveló la presencia de genes relacionados con la hemoglobina en estos piojos, un rasgo poco documentado en insectos, que podría permitirles almacenar oxígeno y resistir inmersiones prolongadas.

Además, los investigadores comprobaron que parte del intercambio gaseoso se realiza a través de la cutícula, lo que facilita la obtención de oxígeno mientras el elefante marino está sumergido.

El estudio muestra que estos mecanismos fisiológicos ayudan a soportar las altas presiones y las bajas temperaturas marinas, y aporta evidencia de una posible coevolución entre el parásito y su hospedador.

“Fue sorprendente que hayamos podido demostrar que efectivamente los piojos pueden respirar bajo el agua”, dijo a Infobae la doctora en biología Soledad Leonardi, investigadora del Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR), dependiente del Conicet/CENPAT.

“Un intercambio gaseoso con el medio hace posible la supervivencia del piojo durante los meses que pasan sumergidos con los elefantes marinos”, agregó.

Leonardi señaló un aspecto evolutivo interesante: los antecesores terrestres de las focas ya estaban infectados por piojos, y durante la transición al medio marino algunos parásitos lograron adaptarse, mientras que la mayoría no sobrevivió al cambio.

Además, como las focas alternan entre mar y tierra, los piojos se benefician de esas estancias terrestres para reproducirse, dado que los huevos no resisten la inmersión.

Preguntas bajo el agua

El descubrimiento plantea nuevas preguntas. “Queremos investigar el papel exacto de la hemoglobina en la reserva celular de oxígeno”, explicó la doctora Leonardi.

También buscan determinar experimentalmente hasta qué profundidad los piojos pueden sostener el intercambio gaseoso; el modelo de estudio lo permite, ya que los elefantes marinos realizan inmersiones superiores a los 2.000 metros.

Cada respuesta genera nuevos desafíos científicos. Comprender estas relaciones entre parásito y hospedador contribuye a la conservación de la vida marina y motiva la investigación continua sobre los secretos del océano.

Artículo anterior

Luke Cresswell de STOMP vuelve a Buenos Aires tras 16 años: ritmo y humor universales

Artículo siguiente

Irán lanza nueva ola de ataques contra países del Golfo tras ofensiva en el sur de Israel

Continuar leyendo

Últimas noticias