El reality Gran Hermano está siendo objeto de múltiples denuncias y sospechas sobre la manipulación de situaciones para mejorar el rating. Entre los hechos señalados figura la salida inexplicada de Andrea del Boca durante cinco días al exterior, periodo en el que, según la nota, no respetó protocolos, se reunió con su familia y renegoció un contrato con la emisora.
Otra denuncia reciente apunta a maniobras de la producción para desestabilizar emocionalmente a los participantes. En una emisión se mostraron videos de familiares a los concursantes; en el caso de Lola no se proyectó el mensaje de su novio, lo que la hizo llorar al creer que había algo malo afuera. El novio, Fran, publicó en Instagram su enojo y aseguró que envió un video que la producción no llegó a pasar: afirmó que había mandado un mensaje de cariño y que la producción decidió no incluirlo. Fran expresó frustración por la decisión y reafirmó su amor y apoyo a Lola.
Estas acusaciones alimentan la polémica sobre la veracidad y la ética en el manejo del reality, con críticas sobre el uso de recursos emocionales para generar repercusión y mejorar las mediciones de audiencia. La información fue difundida por Revista Paparazzi.



