Treinta versos inéditos atribuidos a Empédocles han sido identificados en un papiro de más de dos mil años hallado en El Cairo, fruto de una investigación dirigida por especialistas de la Universidad de Lieja. El acceso directo a estos versos ofrece por primera vez material autógrafo que permite explorar con mayor precisión las ideas del filósofo presocrático, cuyas obras hasta ahora solo eran conocidas a través de fragmentos y citas posteriores.
La importancia del hallazgo radica en que proporciona un testimonio más completo de la obra de Empédocles, lo que facilita la reconstrucción de sus teorías sobre la naturaleza y la percepción. Hasta ahora, la fragmentación del corpus impedía recuperar con certeza muchas de sus formulaciones originales; este papiro reduce esa dependencia de testimonios indirectos.
El manuscrito fue localizado entre los fondos del Instituto Francés de Arqueología Oriental en El Cairo por Nathan Carlig, papirologo de la Universidad de Lieja. El fragmento pertenece al poema conocido como “Física” y constituye la única copia conservada de esta obra esencial atribuida al siglo V a. C.
La edición crítica, acompañada de traducción y comentario y realizada con Alain Martin y Olivier Primavesi, introduce novedades sustantivas para los estudios clásicos al poner a disposición textos hasta ahora desconocidos en su forma casi íntegra.
Los versos recuperados se centran en la teoría de los efluvios y en la percepción sensorial, con especial atención a la visión. El análisis filológico ha identificado correspondencias directas con pasajes de Plutarco y establece conexiones con textos de Platón y Teofrasto.
Además, los investigadores detectan resonancias de Empédocles en autores como Aristófanes y Lucrecio, y subrayan su papel como precursor en el diálogo con corrientes atomistas, entre ellas las propuestas por Demócrito de Abdera.
La Universidad de Lieja ha destacado que, hasta ahora, el conocimiento sobre Empédocles se basaba en referencias dispersas presentes en obras de Platón, Aristóteles o Plutarco. Nathan Carlig ha señalado que el papiro identificado como P. Fouad inv. 218 “nos permite leer al filósofo en su texto original, sin la intermediación de fuentes a menudo parciales o sesgadas”, lo que constituye un avance significativo para la disciplina.
Importancia del hallazgo para la filosofía antigua
La publicación de estos versos modifica de forma sustancial la comprensión del pensamiento presocrático, al posibilitar una reconstrucción directa de la doctrina de Empédocles y de su influencia en la tradición filosófica griega.
Contar con el texto original facilita situar con mayor precisión a Empédocles frente a sus contemporáneos y sucesores. Por primera vez puede evaluarse hasta qué punto ciertos pasajes transmitidos en autores posteriores, como Plutarco o Platón, dependen directamente de formulaciones ahora recuperadas.
El hallazgo también ofrece nuevas herramientas para estudiar la evolución literaria y filosófica en Grecia: permitirá analizar cómo se difundieron y transformaron estas ideas en corrientes posteriores, y cómo influyeron en debates sobre la percepción sensorial y la naturaleza de la materia.
La Universidad de Lieja subraya que esta investigación “abre nuevas perspectivas para comprender la doctrina de Empédocles y su lugar en la historia de la filosofía griega”.
Un “segundo Renacimiento” para los estudios clásicos
Para ilustrar el alcance del descubrimiento, los investigadores proponen una comparación con el hipotético hallazgo de páginas originales de Victor Hugo siglos después de que su obra solo fuera conocida por fragmentos: recuperar textos primarios transforma radicalmente la interpretación de una tradición literaria.
La búsqueda y recuperación de manuscritos olvidados, tarea que retomaron los humanistas del Renacimiento, encuentra su paralelo en el trabajo de los papirólogos modernos. En este sentido, el avance liderado por Nathan Carlig supone un renovado impulso para quienes estudian la herencia de la literatura y la filosofía antiguas.
La recuperación de estos versos enriquece la investigación académica y abre la puerta a revisiones profundas de la filosofía y la literatura griegas. Con este hallazgo, la Universidad de Lieja contribuye a pasar de una visión fragmentaria de la tradición presocrática a otra más coherente y matizada.



