Irán afirmó este martes que permanece en máxima alerta ante la escalada con Estados Unidos e Israel y que ha elaborado respuestas para cualquier tipo de ataque.
El primer vicepresidente, Mohamad Reza Aref, indicó que “ninguna amenaza escapa a nuestra preparación y a nuestros servicios de inteligencia”, en alusión a los recientes comunicados de la Casa Blanca y al endurecimiento del ultimátum estadounidense para la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz.
Aref añadió que la seguridad nacional y la protección de las infraestructuras han sido objeto de cálculos detallados y que el país ha preparado medidas para responder a distintos escenarios.
La postura iraní se expresó en respuesta a las advertencias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien llegó a plantear la posibilidad de consecuencias extremas si Teherán no accede a las condiciones de Washington.
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, también elevó el tono oficial y afirmó en una rueda de prensa que “tenemos herramientas en nuestro arsenal que, hasta ahora, no hemos decidido utilizar… El presidente puede decidir usarlas, y lo hará si los iraníes no cambian su comportamiento”.
Por su parte, el embajador de Irán ante la ONU, Amir Saeid Iravani, descartó un alto el fuego temporal y negó que Teherán vaya a ceder ante la presión militar o diplomática.
Iravani exigió que cualquier acuerdo contemple el “fin permanente de la agresión” y que incluya “mecanismos creíbles y verificables”, dejando claro que no aceptarán compromisos que supongan una pausa en los ataques de Estados Unidos y sus aliados.
El diplomático sostuvo que “un alto el fuego temporal solo sirve para que los agresores se rearmen” y reiteró que Irán recurriría a la “legítima defensa” si continúan operaciones militares sobre su territorio.
Durante la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, Iravani criticó la posición de Washington y sus aliados en Medio Oriente, acusando a la administración estadounidense de respaldar resoluciones que, a su juicio, son “desequilibradas y desestabilizadoras” respecto a la seguridad en el estrecho de Ormuz.
El embajador agradeció a Rusia y China por vetar un texto apoyado por países del Golfo y acusó a Estados Unidos de intentar manipular organismos internacionales para justificar una escalada mayor.
Irán continúa empleando el control del estrecho de Ormuz como herramienta de presión. Esa vía marítima es crucial para el comercio energético global, por lo que cualquier restricción o cierre genera inquietud internacional.
Iravani afirmó que Irán respeta la libertad de navegación, pero advirtió que se han tomado medidas para impedir el uso de la ruta por “agresores y sus aliados”, en alusión a Estados Unidos e Israel; por el estrecho transita cerca del 20% del petróleo mundial, lo que explica la preocupación sobre la estabilidad del suministro.
El embajador también negó que el programa nuclear iraní tenga fines militares y aseguró que el país ha sido sometido a inspecciones internacionales.
“Nunca ha existido evidencia de un desarrollo armamentístico”, afirmó Iravani, pese a las denuncias de gobiernos occidentales y servicios de inteligencia sobre el avance de capacidades nucleares iraníes.
Según cifras de ONG, la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada hace más de un mes, habría causado la muerte del líder supremo Alí Khamenei y la eliminación de gran parte de la cúpula militar del régimen.
Entretanto, el ministro de Exteriores de Baréin, Abdullatif bin Rashid Al Zayan, advirtió que la paciencia regional ante la agresión iraní “tiene límites” y prometió que seguirán adoptando “todas las medidas necesarias” para defender la soberanía en la zona.
“Nuestros derechos no pueden verse restringidos por la inacción”, afirmó Al Zayan, en referencia al bloqueo diplomático en Naciones Unidas.
(Con información de AFP y EFE)



